Las redes sociales intervienen con protocolos de censura ante el aumento de los mensajes de odio

El cansancio por la cuarentena y las decisiones de los gobiernos para controlar la pandemia del coronavirus expuso los pensamientos de millones de usuarios, quienes son controlados por estas compa帽铆as que de alguna manera, deciden los l铆mites de la libertad de expresi贸n.

Los discursos de odio en las redes sociales se exacerbaron los 煤ltimos d铆as en medio la crisis mundial generada por la pandemia del coronavirus聽(orthocoronavirinae).

Por esta situaci贸n, Facebook y Twitter debieron intervenir continuamente para eliminar contenidos xen贸fogos o intimidatorios, lo que gener贸 una serie de conflictos 茅ticos por el alcance de la libertad de expresi贸n y qu茅 tipo de potestad pueden tener estas empresas y compa帽铆as para regular "seg煤n su reglamento" lo que se postea.

Esta tensa situaci贸n se expuso a煤n m谩s cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue censurado bajo el argumento de "glorificar la violencia".

El tuitd de Donald Trump "censurado" por Twitter.

"Twitter聽ya nos ha demostrado que todo lo que hemos estado diciendo de ellos...es correcto. Se viene una medida importante!",聽escribi贸 el mandatario yanqui聽en la red social, de la cual es un usuario asiduo con respecto聽a su situaci贸n.

El descargo del mandatario yanqui.

Por todo lo vivido, Trump firm贸 el 煤ltimo jueves una orden ejecutiva,聽para poner trabas a uno de los pilares de internet desde 1996, que es que聽las redes sociales o lo comentarios en un blog no pueden ser denunciados por lo que escriban los usuarios.聽

La ensayista espa帽ola Carolina Emcke en su libro "Contra el odio", plantea que el racisco y el rechazo al diferente est谩n en el centro de la sociedad, a ra铆z de las din谩micas que falicitan las redes, lo que deja para el an谩isis si es que la "socializaci贸n" fue generada a trav茅s de estas plataformas o si 茅stas funcionaron simplemente como una v铆a para visibilizar comportamientos preexistentes en las personas.

El cansancio de los usuarios por las restricciones聽por el covid-19 tension贸 a煤n m谩s sus聽comportamientos聽y gener贸 un debate sobre si la preservaci贸n de la vida justifica los dispositivos que ciertos pa铆ses pusieron en marcha para medir el humor social sobre las decisiones que toman para controlar la circulaci贸n del virus.

Facebook fue uno de los expuso que en los primeros tres meses de este 2020, elimin贸 unas 9,6 millones definidas como un discurso de odio, casi el doble que el mismo per铆odo durante 2019.

La compa帽铆a fue m谩s all谩 y arm贸聽con ayuda de inteligencia artificial una base de datos de m谩s de 10.000 memes para indentificar con mayor eficacia la aparici贸n de ese tipo de contenidos.

El cyberbullying, en la mira.

"Lo importante es tener claro a qu茅 consideran 'odio', porque esa categor铆a habilita de inmediato la censura y el silenciamiento. A primera vista, lo que tanto la cuarentena sanitaria como las pol铆ticas de uso de Facebook no pueden ocultar es que aquel antiguo sue帽o de internet como un segundo mundo ideal, dise帽ado para afianzar la concertaci贸n definitiva de la Humanidad, ya no existe", sostiene el escritor y ensayista Nicol谩s Mavrakis.

"Por supuesto, m谩s all谩 de este paisaje de fondo, el verdadero problema no es que Facebook censure millones de publicaciones catalogadas como 'discursos de odio', sino que confunda al odio con la negatividad, que lejos de significar lo mismo, es nada menos que el primer paso intelectual para poner en marcha al entendimiento", explic贸聽a T茅lam.

Mavrakis, que analiz贸 estas cuestiones en un libro llamado precisamente "La utilidad del odio", cita al fil贸sofo coreano ByuChul Han, seg煤n 茅l quien mejor define el problema en los ecosistemas digitales: "Partiendo de las premisas de Hegel, el punto clave es que al 'borrar' cualquier amenaza de negatividad en las redes como Facebook, es decir, cualquier obst谩culo para la 'positividad' constante del 'Me gusta', lo que queda en pie es 煤nicamente una sociedad que le cede su capacidad de entendimiento a las conveniencias de Facebook, que no son otras que las conveniencias del mercado", afirm贸.

Facebook lanz贸 una serie de emoticones para indentificar los mensajes de odio.聽


"Es el mercado, entonces, antes que la convivencia democr谩tica o la fraternidad universal, y claro que desde mucho antes del contexto actual de la cuarentena, lo que encuentra en la negatividad un obst谩culo serio para la libre circulaci贸n de sus intereses, y por eso Facebook se ocupa de neutralizar cualquier indicio de negatividad, a veces, llam谩ndolo simplemente 'odio'", analiz贸.

Por otra parte, la polit贸loga y Magister en Periodismo Natalia Zuazo plantea en l铆nea con Mavrakis las dificultades para generar un consenso en torno a la definici贸n de "odio" cuando est谩 referido a las intervenciones que tienen lugar en las redes: "El discurso de odio es uno de los m谩s complicados en internet para regular porque no tenemos una definici贸n un铆voca. Seg煤n la Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), hay que encontrar un nexo entre ese discurso y una consecuencia generada por 茅l, es decir, ver si ese discurso provoc贸 un da帽o".


"Es fundamental detectar ese l铆mite para determinar si aquello que se escribi贸 provoc贸 efectivamente una consecuencia, porque sino corremos el riesgo de restringir lo que est谩 contemplado dentro de la libertad de expresi贸n –enfatiza-. Y adem谩s plataformas como Facebook o Twitter no deber铆an tener lineamientos privados para definir qu茅 es libertad de expresi贸n. Sin embargo, en los hechos, funciona as铆", asegura la autora de "Las guerras de internet" y "Los due帽os de internet".

Para Zuazo, uno de los elementos m谩s cuestionables del patrullaje que lleva adelante Facebook es que en ning煤n caso se especifica cu谩les son los materiales removidos: "No lo hacen y adem谩s siguen las pol铆ticas de las plataformas que se basan en la autorregulaci贸n, algo as铆 como decir 'nosotros hacemos las leyes'", critic贸.

"Y en 煤ltima instancia, habr铆a que preguntarse si eliminar los discursos ligados al odio contribuye a enfriar la escena social: 驴Tener m谩s contenidos removidos significa algo bueno? No lo sabemos, porque las reglas las pone Facebook. El otro camino ser铆a que las reglas sean establecidas democr谩ticamente por un grupo de personas afectadas. Por ejemplo, si en la Argentina los principales cr铆menes de odio son los relacionados con la identidad sexual, habr铆a que convocar a las asociaciones de la comunidad LGBT para pensar estos temas", aport贸.

Tambi茅n habr铆a que plantear si con su pol铆tica de algoritmos que agrupan a los usuarios por patrones de afinidad, las redes no terminan desacostrumbrando a una mayor铆a al contacto con lo divergente y entonces cuando se produce contrapunto asume tan r谩pidamente las formas del agravio".

"Sin duda, con esta modalidad las redes generan desacostumbramiento y entonces cuando se produce cualquier contrapunto, se asume que este es una de las formas del agravio. Han dir铆a que al no poder tratar con la negatividad, lo que resta es una sociedad con graves 'deficiencias inmunol贸gicas subjetivas': personas cuyas sensibilidades ya no pueden tratar ni con la m谩s m铆nima disidencia, y entonces 'bloquean', 'silencian' o 'dejan de seguir"' a quienes los inoportunan pensando distinto", concluy贸 Mavrakis.

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