Los merenderos, en peligro por la crisis
Estos espacios cada vez reciben a m谩s gente y tienen menos recursos. Un reflejo de las necesidades que tiene el pueblo.
Por Francisco Nutti聽
@FranNutti
El deterioro de la clase media y un desembarco masivo en la pobreza, producto de la crisis que afecta al pa铆s, ha colmado cientos de comedores y merenderos -煤ltimos bastiones de la supervivencia- que no logran, hasta el momento, responder a las necesidades de un sector del聽pueblo ni hacer frente al aumento de los insumos y el pago de los servicios.
La imagen se repite en los barrios m谩s humildes de diferentes ciudades de todo el pa铆s: largas filas de madres, padres y ni帽os, incluso ancianos, aguardan -pacientes y bajo el fr铆o- poder comer, al menos una vez por d铆a en un centro comunitario. La inflaci贸n, los tarifazos y la falta de trabajo son algunos de los factores que est谩n en el detr谩s de escena y repercuten con gran fuerza en esa parte de la sociedad.
Pero cada situaci贸n cr铆tica, en cuanto a lo econ贸mico y lo social, trae consigo un incremento en la demanda de ayuda que prestan diversas asociaciones civiles u organizaciones destinadas a fines solidarios: el dato oficial indica que en el 煤ltimo tiempo, una gran cantidad de salones comunitarios se han visto superpoblados.
"Cuando empezamos, hace cuatro a帽os, ven铆an algunos ni帽os del barrio y ahora tenemos cerca de 200 personas de todas partes. Se nos hace muy dif铆cil sostenerlo y si sigue en pie es por el amor nuestro, las donaciones de los vecinos y de un grupo de j贸venes que mensualmente nos abastece de alimentos no perecederos", explic贸 en di谩logo con "Cr贸nica" Rosa Ortega, responsable de "El Refugio", de Villa Soldati.
Para la mujer, otro gran problema que hace tambalear a su merendero son los altos costos de las garrafas. "Las compro a 2.200 pesos que pongo de mi bolsillo porque no tenemos gas. Nuestra realidad no es la misma que la de Margarita Barrientos, que por defender al Presidente recibe beneficios", agreg贸, indignada.
En tanto, en el comedor Peque帽os Gigantes de Perdriel, Luj谩n de Cuyo, Mendoza, el escenario es sumamente preocupante. All铆, en el mismo lugar donde el a帽o pasado lleg贸 una joven mam谩 junto a su beb茅, envuelto con pedazos de nylon y trapos porque "no pod铆a comprarle pa帽ales", la infraestructura no parece estar en buenas condiciones. "Estuve a punto de cerrarlo porque no hay donaciones y lo poco que llega lo tengo que racionar. Adem谩s, tuve que parar la ampliaci贸n del sal贸n porque no me alcanza para los materiales", coment贸 Sandra Salinas, la encargada, y continu贸: "Nos faltan las aberturas y un port贸n para cerrar".
Por 煤ltimo, en el merendero Nueva Vida, de Remedios de Escalada, la gravedad del asunto ha llegado a los niveles m谩s bajos. "Hace poco vino un hombre grande que se que se hab铆a quedado sin trabajo. Luego de la merienda, se puso a llorar porque se sent铆a indignado, era la primera vez en su vida que pisaba un comedor", describi贸 Milagros, una de las colaboradoras del espacio que se asiste a m谩s de 40 familias, entre ni帽os y adultos.
Realidades similares en los m谩s variados puntos del pa铆s. Todas marcadas por la misma historia: la crisis y la necesidad de alimentar cada vez a m谩s personas.
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Pibes, padres y abuelos tienen su lugar聽
“Juntos y con dedicaci贸n, el progreso no tiene techo y los ni帽os son nuestro motor. Trabajo 100% voluntario y con amor”, es聽el lema del comedor Todo por los Chicos, de Fuerte Apache, que asiste a m谩s de 150 peque帽os e incluso a personas mayores que no tienen para comer o residen en situaci贸n de calle.
Juan Carlos Segura, responsable del espacio, le cont贸 a “Cr贸nica” c贸mo fue que la instituci贸n empez贸 su camino: “Hace dos a帽os acopl茅 mi trabajo al de un amigo, que ten铆a una organizaci贸n denominada Proyecto Solidario e iniciamos un mismo camino, con un similar objetivo. As铆 fue que nos instalamos en el sal贸n de un edificio ubicado en Ej茅rcito de los Andes entre Monz贸n y Brandsen y comenzamos a recibir a decenas de ni帽os”. Luego, agreg贸: “En la actualidad, hay nenes y nenas que repiten tres platos. Vienen sus t铆os, sus abuelos. Nosotros no le cerramos la puerta a nadie”.
“Es cierto que todo cuesta el doble, se refleja en la gente que viene a comer, antes no me ped铆an mercader铆a, pero hoy se me acercan para decirme si les doy un poco de fi deos para comer al siguiente d铆a, o si les armo una vianda hasta que regresen. Me ponen en una situaci贸n dif铆cil, pero siempre tratamos de darles una mano. Nuestro compromiso es complicado y no sabemos lo que puede llegar a pasar, si esto sigue as铆”, expres贸.
El comedor, que ha llegado a organizar un partido de f煤tbol con figuras como Fabricio Coloccini y N茅stor Ortigoza para recaudar fondos, abre sus puertas a las 18 y las cierra cuando se va el 煤ltimo. “Muchas veces se quedan charlando con nosotros porque tienen ganas de ser escuchados”, explic贸 Segura, que junto a su compa帽ero Dami谩n Casas decidieron agregar un d铆a m谩s a la rutina. “Se acerc贸 un nene y nos pidi贸 si pod铆a venir los d铆as que no abr铆amos porque no ten铆a para comer", concluy贸.聽
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La familia completa es bienvenida聽
El Refugio, de Villa Soldati, es un merendero que intenta hacerle frente a la dura realidad. All铆, su encargada Rosa Ortega tuvo que disminuir la compra de garrafas porque no le alcanza la plata para pagarlas.
“Estamos camino al 2001. Yo antes cargaba cuatro garrafas por mes y ahora s贸lo puedo una. 驴Qu茅 vamos a hacer cuando llegue el invierno? Ac谩 los pasillos se inundan. La situaci贸n no da para m谩s, sin embargo, nosotras hacemos lo que no hace el gobierno. Les damos la leche a los nenes, les hacemos hacer actividades, y les servimos la cena, que es indispensable para cualquier ser humano”, explic贸 la mujer, que todos los d铆as se levanta bien temprano para dividir las donaciones que llegan al comedor, ubicado en聽el barrio F谩tima, o para hacer las compras en un mercado donde “todo sale m谩s barato cuando est谩 cerca de vencer”.
“Cocinamos a la le帽a para no gastar. Hacemos porotos, fideos, arroz. De todo un poco, pero dentro de lo que podemos. Siempre tratamos de que se vayan contentos. Cuando comenzamos ven铆an 100 personas y hoy hay cerca de 200. Familias enteras subsisten de lunes a viernes ac谩”, continu贸.聽
Asimismo, mencion贸 la triste situaci贸n de muchas de las personas que asisten al merendero, quienes ya no pueden ir al Mercado Central para buscar lo que sobra, como en 茅pocas anteriores: “No nos permiten ni ir a cirujear. Nos pusieron un alambrado para que no pasemos, es lamentable este momento”.
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Sin calefacci贸n, pero con calor humano
El comedor Nueva Vida, de Remedios de Escalada, es otro de los que la debe pelear muy fuerte para sobrevivir a la crisis. Seg煤n Estela, su responsable, el espacio comunitario no transita por un buen momento, producto de los aumentos que afectan principalmente a las clases bajas. Sin embargo, se las rebusca para obtener donaciones y conseguir que a los ni帽os que asisten no les falte nada.
“Este comedor abastece a 270 personas. Pero hoy lamentablemente se vienen sumando cada vez m谩s. Reci茅n hace una semana se empezaron a acercar los pol铆ticos porque estamos en un a帽o de elecciones. Pero estuvimos casi cuatro a帽os con los mismos insumos, la misma cantidad de mercader铆a donada”, declar贸 la mujer, quien mencion贸 que muchas veces aporta dinero de su pensi贸n para poder darle de comer a la gran cantidad de gente que se acerca. Adem谩s, revel贸 que en los 煤ltimos seis meses, un numeroso grupo de padres ha decidido quedarse a comer en su centro comunitario porque no les alcanza para hacerlo en sus casas.
“La mayor铆a es de por ac谩 pero hay una mujer que se viene de Lomas de Zamora junto a sus seis chiquitos. Hoy (por ayer) que hubo paro no hubo colectivos y no pudieron llegar, and谩 a saber si comieron”, coment贸. Junto a ella, voluntarios sin ninguna bandera pol铆tica se acercan todos los d铆as a dar una mano. Una de ellas es Milagros, quien se帽al贸 que: “de lunes a viernes y los fines de semana se hace una copa de leche. Se entrega聽el almuerzo, la merienda, apoyo escolar, tienen acceso a una biblioteca que la armamos entre todos. Tienen ropero comunitario, frazada, ropa de abrigo. Pero no calefacci贸n y eso es lo pr贸ximo a solucionar”.
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Dan comida, amor y contenci贸n
El merendero Peque帽os Gigantes, de Perdriel, Luj谩n de Cuyo, en Mendoza, se inaugur贸 en diciembre de 2016 y transita por sus horas m谩s cr铆ticas. Al lugar, donde asisten 120 ni帽os de martes a viernes, le hace falta mejorar su infraestructura y requiere de donaciones para que todos puedan tener un plato de comida.
“Empec茅 con tres chiquitos y ahora tengo un mont贸n. Es cuesti贸n de escucharlos, darles amor y contenci贸n. Ellos son tan fr谩giles que te conmueven. La semana pasada llov铆a y asistieron igual”, cont贸 Sandra Salinas, titular del merendero, quien cre贸 un perfil de聽Facebook para visibilizar su trabajo y sumar m谩s gente.
“Dios quiera que el gobierno se acuerde de los comedores que sufren mucho esta situaci贸n. El otro d铆a pude conseguir una garrafa despu茅s de mucho tiempo y logr茅 encender la olla que abastece a 50 personas. Antes ten铆a que hacer carne molida o menudos de pollo para que alcanzara”, agreg贸.
En tanto, concluy贸: “El pa铆s est谩 muy dif铆cil, pareciera que nos estamos durmiendo y la verdad es tan triste ver as铆 a la Argentina. La semana pasada, de martes a viernes, tuve 10 peque帽os nuevos. Comieron聽bien y trat茅 de que se fueran llenos. El almuerzo que les brindo al mediod铆a no lo repiten hasta el d铆a siguiente, eso duele un mont贸n. Y tengo temor de cerrarlo porque hay muchos que no tienen ad贸nde ir. Yo estoy empe帽ada hasta los ojos y saqu茅 dos pr茅stamos para poder terminar el nuevo comedor, pero todo sea por ellos. Todo sea por mis ni帽os".聽