Otra vez Aguer negó que sean 30.000 los desaparecidos: "Son ocho mil y pico"
Una vez más, el ex arzobispo platense tuvo polémicas declaraciones respecto a las consecuencias que dejó la dictadura militar.
En una nota titulada "Relato y mentira" que fue publicada en el sitio web Infocatólica.com, el reconocido y polémico ex arzobispo platense Héctor Aguer tuvo polémicas declaraciones en las que negó el número de desaparecidos en la última dictadura cÃvico-militar-eclesiástica que azotó al paÃs en 1976. "No hubo más que ocho mil y pico", sostuvo el religioso.Â
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A lo largo del texto, Aguer quiene es conocido por su público repudio a la despenalización del embarazo, o al uso del profiláctico, expresó: "Me interesa afirmar en estas lÃneas que el relato, «el Relato» es la mentira. Me atreverÃa a decir que, después de todo, la Argentina es un paÃs que vive mintiéndose a sà mismo; el porcentaje superior de votos obtenidos en una elección convierte al relato en discurso oficial, como si fuera la Verdad. La mayorÃa de los polÃticos, los más exitosos especialmente, están acostumbrados a mentir; han perdido la noción de la diferencia entre verdad y mentira. El pueblo sencillo lo sabe, y se resigna".Â
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En esa lÃnea, el exarzobispo prosiguió: "La Argentina padece las consecuencias de décadas de «Relato»; de continuo surgen nuevas versiones. Me permito evocar uno que sigue haciendo mucho daño. Es increÃble que el mito de los treinta mil desaparecidos se convierta en «verdad» obligatoria; lo es por ley en la Provincia de Buenos Aires, promulgada por el gobierno de Cambiemos. Ahora proyectan -me refiero al nuevo gobierno-, con impertinencia pasmosa, endilgarnos una ley contra el «negacionismo», como si el horror de las ocho mil y pico de vÃctimas de la dictadura pudiera igualarse a los horrores máximos de la Shoah, o el genocidio armenio".
"Persisten en querer imponer que esa tragedia de nuestra guerra interna fue un genocidio y asà se alimenta irremediablemente el odio y el afán de venganza. Entre tanto, las vÃctimas de los «jóvenes idealistas» esperan en vano un reconocimiento, y algunos miembros de las «formaciones especiales» son funcionarios del gobierno, ellos o sus panegiristas", agregó.Â