Peluquero récord: hace 41 años que no se corta el cabello
Un rionegrino de 61 años, pese a su oficio, comenzó a dejar crecer su canosa melena desde 1978 como un acto de rebeldÃa.
VÃctor Walter Avilés tiene 61 años, es peluquero y se destaca por un dato singular: pese a su oficio, hace 41 años que no se corta el cabello. Rionegrino, descendiente de mapuches y tehuelches, hace honor a sus raÃces, mientras acuña sueños de poesÃa y de cine.
Su larga cabellera comenzó a forjarse por rebeldÃa ante las obligaciones que debÃa cumplir cuando era un niño, en la ciudad de General Roca. "En el colegio de los curas me obligaban a cortarme el pelo muy cortito y sufrÃa discriminación por el color de mi piel, pero de grande aprendà a defender mi raza y a no cortarme nunca más el pelo", contó. AsÃ, desde hace décadas comenzó a formar esa larga cabellera, que en un momento fue de color negro azabache y ahora está cada vez más recubierta de canas.
"La última vez que me corté el pelo fue en el ´78. De chico decÃa que cuando fuera grande nunca me lo cortarÃa, porque en todos lados donde iba me decÃan que no podÃa tener el pelo asÃ. Incluso, perdà de trabajar en muchas empresas por no querer cortarlo", recordó.
Antes de dejar de cortarse el cabello, Avilés, quien dice que tiene mezcla de sangre mapuche, tehuelche y de gringos, comenzó a trabajar en la peluquerÃa de su amigo Juan Mercado, aunque sólo iba a ser "por una semana". Pasaron ya 41 años y en ningún momento se alejó del salón de belleza.
Recuerdos y sueños
Su sangre y sus rasgos indÃgenas le generaron muchos problemas durante su niñez. En el colegio, donde lo obligaban a tener el pelo muy corto, era discriminado por sus compañeros, que, sin embargo, acudÃan a él cuando tenÃan problemas. "Ellos me daban monedas a cambio de que los defendiera de los pibes más grandes. Yo aprovechaba y me ganaba unos pesos", recordó.
En los años siguientes, cuando tenÃa 14, se convirtió en padre y luego vendrÃan seis hijos más. A los 25 años quedó viudo y eso lo hizo acercarse aún más a su familia. "Tuve que hacer de madre y padre. Me aferré a mis hijos para esquivarle al dolor, y mis hijos se aferraron a mÃ. Por eso somos muy familieros", expresó.
Además de cortar el pelo, a Avilés le gusta escribir historias, versos y leyendas que lee en distintos festivales. También tiene otros sueños: "Ser piloto de avión, aprender fotografÃa y ser actor de cine". "En algunas oportunidades hice castings y me han propuesto hacer algo en el futuro, porque creen que cuando mi pelo esté totalmente blanco podré encarnar algún personaje en una pelÃcula de los pueblos originarios. Por eso me puse a leer libros de cómo hacer un guión, porque quiero participar en ese armado", concluyó.