Condenan a 100 latigazos y 7 años de cárcel a una mexicana que fue violada trabajando en Qatar para el Comité Organizador de la Copa del Mundo
Las leyes del paÃs que hospeda la Copa del Mundo convirtieron a la vÃctima en acusada: su única salida serÃa casarse con su agresor.
La intelectual mexicana Paola Schietekat Sedas sufrió abuso sexual mientras trabajaba en Qatar, en el Comité Organizador de la Copa del Mundo que comenzará el 21 de noviembre. Pero, en lugar de castigar a su agresor, las autoridades del paÃs le impusieron una pena de 100 latigazos y siete años de prisión.
Schietekat está de regreso en México y lejos de su agresor, pero los problemas legales iniciados por su denuncia continúan quitándole dinero y la posibilidad de participar del "trabajo de sus sueños", como lo explicó en primera persona en un artÃculo reciente donde narró con detalles la violencia a la que fue sometida:
Este artÃculo lo escribà frustrada, harta y agotada, después de intentar absolutamente todo por la vÃa institucional. ¿Por qué las mujeres no denunciamos? Aquà les doy una razón https://t.co/o7muN8UUuS
— Paola Schietekat (@paola7kat) February 9, 2022Â
"TenÃa 16 años cuando mi primer novio me encerró en su departamento, me violó y amenazó con matarme después de darme una paliza que dejó marcas visibles por varias semanas, todo por un arranque de celos", contó para demostrar la recurrencia de las agresiones que padecen las mujeres.
Schietekat tardó una década en compartir esa experiencia que le costó terapias, medicamentos y sÃntomas de estrés postraumático. La mujer continuó con su vida, estudió múltiples carreras universitarias y terminó contratada por el Comité Organizador del Mundial. Todo cambió la noche del 6 de junio de 2021, cuando un conocido que consideraba su amigo se metió a su departamento mientras ella dormÃa:
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"Después de un forcejeo breve, pues su fuerza sobrepasaba la mÃa, terminé en el piso. Horas después, me salieron moretones en todo el brazo izquierdo, el hombro y la espalda. Mantuve la cabeza frÃa: le avisé a mi mamá, a un colega del trabajo y documenté todo con fotos, para que mi memoria, en un intento de autoprotección, no minimizara los eventos o borrara por completo parte de ellos", detalló.
Cuando volvió a sufrir una agresión sexual durante su estadÃa en Quatar, Schietekat decidió que no volverÃa a quedarse callada. Con la evidencia en mano, se acercó al consulado mexicano en Qatar y explicó a las autoridades, en el poco árabe que maneja, lo sucedido.
De vÃctima a acusada"Al preguntarme si querÃa una orden de alejamiento, no hacer nada, o ir a las últimas instancias, me congelé, por el shock, por el miedo y la falta de sueño, y volteé a ver al cónsul, quien me recomendó ir a las últimas instancias. Firmé la declaración en árabe y di los datos del agresor. Horas después, a las nueve de la noche, me hablaron por teléfono para acudir urgentemente a la estación de policÃa", continuó Schietekat.
Si esperaba que la policÃa local tomara su denuncia, buscara al agresor y lo pusiera tras las rejas, estarÃa muy equivocada. En su lugar, los policÃas la interrogaron en árabe por más de tres horas. Resulta que su violador se habÃa excusado afirmando que ella era su novia, y le habÃa dado permiso para entrar. Esto comenzó la pesadilla de la que Schietekat aún no despierta:
¿De qué me di cuenta a raÃz de mi caso? Que a veces la justicia nunca llega Que a veces los malos ganan Que los demás van a seguir su vida Que nadie es tan importante como para que las instituciones lo defiendan
— Paola Schietekat (@paola7kat) February 9, 2022Â
En Qatar, tener una relación extramarital se paga con hasta siete años de cárcel, y en algunos casos la sentencia incluye cien latigazos; esa era la sentencia que ahora amenazaba a la vÃctima.
"Por alguna razón yo habÃa pasado a ser la acusada", escribió Schietekat, y continuó detallando lo sucedido: "Todo se centró alrededor de la relación extramarital, mientras que, bajo mi abaya, la túnica que me recomendaron usar para parecer una 'mujer de buena moral' seguÃan las marcas, moradas, casi negras. Mi abogada casi no habló".
Luego de horas de incertidumbre y miedo, Schietekat pudo regresar a México. La denuncia, sin embargo, aún estaba en pie, y la corte criminal a la que habÃa sido referida terminó por liberar al violador de toda culpa porque "no habÃa cámaras que apuntaran directamente la puerta del departamento, asà que no habÃa forma de constatar que la agresión sucedió".Â
Pero eso ni siquiera era lo peor: "La solución que me dio mi abogada y el representante legal de mi agresor era relativamente simple: cásate con él. Para cerrar el caso que el Estado de Qatar abrió en mi contra solo debÃa casarme con mi agresor".
Cuando busqué ayuda de las instituciones ante mi caso de agresión y subsecuente condena, no recibà más que indiferencia los únicos que me ofrecieron ayuda fueron reporterxs y periodistas.
— Paola Schietekat (@paola7kat) February 12, 2022Â
Tras meses de un proceso judicial que no termina, Schietekat denunció públicamente al consulado mexicano por "la falta de un protocolo de protección a vÃctimas de violencia con perspectiva de género", que demostró el cónsul Luis Ancona al no informarle que la denuncia que él recomendó hacer podrÃa volverse en su contra; y a la comunidad internacional, que "ha excusado, e incluso defendido a monarquÃas arcaicas que mantienen leyes que promueven la esclavitud moderna", todo bajo "la sombra de grandes eventos deportivos o culturales".