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Cr贸nica en Bolivia: Una tierra abonada por la bondad, en su peor hora

El conflicto no tiene luz al final del t煤nel. Es mucho m谩s grave y profundo que un tema institucional. Su ra铆z es racial. Ah铆 radica la gran paradoja de esta naci贸n, donde hoy la l贸gica de meter bala prima sobre la raz贸n.

Por Esteban Trebucq
@trebuquero

En Bolivia hoy se discuten cosas que las democracias modernas dejaron de debatir hace cinco d茅cadas. Y que las convenciones internacionales reglaron hace 70. El nivel de atraso es astron贸mico. Doloroso.

El atraso no es s贸lo institucional, sino uno mucho m谩s hiriente, profundo, y a esta altura del partido, acaso irreversible: el racismo. Frente a esta situaci贸n, cualquier planteo vinculado con los valores del republicanismo asoma como insignificante.

Hasta los propios trabajadores de la tierra, de la coca y de la Bolivia profunda saben que Evo Morales se equivoc贸. Que no se retir贸 a tiempo y que no busc贸 un sucesor como hicieron otros l铆deres de la regi贸n (Cristina con Alberto o Lula con Dilma).

Evo es una de las grandes causas del problema institucional. Pero no es el padre del flagelo m谩s duro que vive este pa铆s. La ex senadora聽Jeanine 脕帽ez no est谩 habilitada para convocar a elecciones, ni siquiera para gobernar al pa铆s. Mucho menos para arrogarse funciones del Poder Judicial, como cuando acusa al periodismo de sedici贸n. Tampoco para ordenar represiones brutales; devastadoras. Eso s贸lo sucede en las dictaduras, como la que hoy sufre Bolivia.

La brutalidad de 脕帽ez es palmaria. En lugar de convocar a un amplio di谩logo o consenso nacional, mand贸 a los tanques contra las indefensas comunidades originarias. La l贸gica de meter bala sobre la raz贸n.

Por eso, la salida no es clara. El contexto es dram谩tico. Ni el exilio de la Evo, ni el retorno de Evo, ni la hipot茅tica salida de 脕帽ez, ni las elecciones con o sin el MAS (el partido de Morales), van a resolver en el corto plazo este tema que perduraba en las entra帽as de la Naci贸n, y que ahora volvi贸 a florecer.

Ac谩 en Bolivia hay gente que est谩 convencida que las comunidades originarias son parte del problema central del pa铆s, y que no siente ni el m谩s m铆nimo dolor por las matanzas y el sufrimiento de estas mujeres, hombres y ni帽os. No s贸lo no sienten dolor, sino que creen es una mentira de la prensa internacional para desestabilizar el pa铆s. El nivel de fanatismo e incomprensi贸n que tiene de un sector de la poblaci贸n es dantesco. Lo vivimos en carne propia.

Volvemos de Cochabamba junto a Nacho Ram铆rez y el equipo de Cr贸nicaHD con una enorme sensaci贸n agridulce. Por un lado, la caridad y bonhom铆a incomensurable de la enorme mayor铆a de las personas que conforman esta gran naci贸n. Esta es una tierra abonada por la bondad. Pero vaya paradoja, y hete aqu铆 la otra cara, que es en el mismo lugar donde las diferencias de origen no se zanjan con una charla o un caf茅. Si no, muchas veces con balas.

Por lo que vivimos y comprobamos, siempre les pegan a los mismos.

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