DESASTRES NATURALES

Cuáles son las principales diferencias entre un huracán y un tornado y cómo identificarlas

Dos de los fenómenos meteorológicos más devastadores tienen el potencial de generar caos, pero su origen, tamaño y comportamiento marcan distancias abismales que usted debe conocer antes de que toquen tierra.

La furia de la naturaleza se manifiesta de diversas formas, y dos de los fenómenos meteorológicos más temidos en el planeta son el huracán y el tornado. Aunque ambos sistemas atmosféricos se asocian a vientos extremadamente fuertes y comparten un potencial destructor de estructuras y vidas, las diferencias entre estos gigantes resultan abismales. 

Los expertos señalan que la distinción se basa en varios factores clave, como su formación, tamaño, duración y la velocidad del viento. Entender estos aspectos resulta fundamental para comprender cómo se forman y cómo impactan las áreas que atraviesan.

Los huracanes y los tornados, junto a las tormentas que los acompañan, figuran entre los fenómenos más impactantes y peligrosos de la naturaleza. La principal y más notoria diferencia entre ambos radica en la escala horizontal: un huracán es cerca de mil veces más grande que un tornado. Además, estos sistemas se forman bajo circunstancias diferentes y tienen distintos impactos en la atmósfera.

Cómo se origina cada uno

La manera en que se forman los huracanes y los tornados, y el lugar donde se originan, constituye la primera diferencia clave.

La formación de los huracanes

Los huracanes se desarrollan siempre sobre grandes masas de agua cálida, típicamente en los océanos tropicales y subtropicales. Estos grandes sistemas tormentosos requieren que la temperatura de la superficie del mar alcance al menos los 26.5 grados para formarse. El proceso es impulsado por la evaporación del agua de los océanos, lo que proporciona la energía necesaria para la formación del ciclón tropical. La humedad sube, se enfría y luego se condensa, liberando el calor latente que alimenta la tormenta y permite que se intensifique. Un huracán es un sistema a gran escala con un centro en calma, conocido como el ojo.

La formación de los tornados

Los tornados, en cambio, se forman principalmente sobre la tierra. Su desarrollo ocurre a partir de tormentas severas, a menudo en áreas donde masas de aire frío y caliente confluyen. Estas son conocidas como supercélulas y generan embudos de aire rotatorios que se convierten en tornados. 

Los tornados son el resultado de una interacción compleja entre vientos, humedad y temperatura. Frecuentemente, se desarrollan en el entorno de fuerte cizalladura del viento en las Grandes Llanuras de Estados Unidos. Aunque los tornados se forman principalmente en tierra, un huracán que toca tierra puede desencadenar la formación de muchos tornados.

La manera en que se forman los huracanes y los tornados, y el lugar donde se originan, constituye la primera diferencia clave. 
Cuál es el tamaño y dimensión de cada uno

El tamaño y el tiempo que estos fenómenos persisten en el ambiente marcan otra distinción importante. Los huracanes alcanzan diámetros impresionantes que van de 500 a 1.500 kilómetros, y pueden extenderse hasta 1.600 kilómetros. Su gran extensión les permite afectar regiones geográficas vastas a la vez.

Los tornados son significativamente más pequeños. Su diámetro generalmente oscila entre 100 y 600 metros, y rara vez superan unos pocos cientos de pies de ancho cuando tocan el suelo. Aunque son mucho más pequeños, su poder destructivo se concentra en áreas reducidas.

¿Cuánto pueden llegar a durar?

Los huracanes son sistemas de tormenta masivos que duran desde varios días hasta más de una semana. Una vez que se forman, avanzan lentamente y mantienen su estructura durante largos períodos, incluso después de tocar tierra.

Los tornados tienen una vida mucho más corta. La mayoría de los tornados dura menos de 10 minutos, aunque algunos pueden mantenerse durante más tiempo. Rara vez viajan más de 10 o 20 millas a lo largo del suelo. Solo en casos extremos, los tornados se mantienen por un par de horas.

La velocidad del viento diferencia de manera significativa a los huracanes de los tornados. Los vientos de los tornados son más intensos. En los casos más extremos, como los clasificados en la categoría EF5 de la Escala Fujita Mejorada (EF), los vientos pueden superar los 500 km/h. 

La velocidad puede variar de 105 km/h a más de 480 km/h. A pesar de su corta duración, los tornados causan daños mucho más localizados e intensos debido a esta alta velocidad. Los tornados se miden precisamente mediante la Escala Fujita Mejorada.

La velocidad de los vientos de un huracán varía según su intensidad. Estos vientos se sitúan entre 119 km/h (Categoría 1) y superan los 250 km/h o 252 km/h (Categoría 5). Estos vientos fuertes están más dispersos y afectan un área mucho más amplia. Los huracanes se clasifican utilizando la Escala Saffir-Simpson, que utiliza cinco categorías basadas en la velocidad del viento sostenido.

Regiones de impacto y dificultad de predicción

El área que afecta un huracán y un tornado, además de su localización geográfica habitual, marca otra diferencia esencial.

Incidencia geográfica

Los huracanes suelen afectar a regiones tropicales y subtropicales, como el Atlántico Norte o el Caribe, ya que requieren aguas cálidas para su formación. Se denominan huracanes si se originan en el Atlántico Norte y tifones si aparecen en el Pacífico noroccidental.

Los tornados son más comunes en áreas continentales. En Estados Unidos, se concentran en la región conocida como Tornado Alley. Sin embargo, los tornados pueden producirse en cualquier parte del mundo donde las condiciones climáticas resultan favorables.

El área que afecta un huracán y un tornado, además de su localización geográfica habitual, marca otra diferencia esencial. 
Previsibilidad

Los huracanes son sistemas más fáciles de predecir. Su desarrollo más largo permite que las autoridades los controlen y sigan durante días o incluso semanas antes de que toquen tierra.

Los tornados son más difíciles de predecir. Esto ocurre porque se forman rápidamente y son fenómenos de corta duración.

El área de destrucción

Los huracanes, dado su gran tamaño, afectan a regiones costeras y pueden penetrar cientos de kilómetros tierra adentro, impactando a varias comunidades simultáneamente. Además, causan inundaciones masivas debido a las lluvias torrenciales y la marejada ciclónica.

Los tornados, por el contrario, afectan áreas mucho más localizadas. Devastan un trayecto estrecho a lo largo de su ruta, y aunque el área afectada es menor, la intensidad de la destrucción resulta mucho mayor en esa franja.

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