El mensaje del Papa Francisco en el V铆a Crucis del Viernes Santo: "La econom铆a de Dios no mata ni aplasta"
Por el momento, el Vaticano no confirm贸 de manera oficial la presencia del Papa Francisco en los distintos eventos que se llevan a cabo durante la Semana Santa.聽
Debido a su delicado estado de salud, el Papa Francisco no formar谩 parte del tradicional V铆a Crucis de Viernes Santo que suele realizare en la ciudad de Roma, aunque comparti贸 en sus redes sociales las meditaciones y reflexiones escritas que se leer谩n en la celebraci贸n donde se帽ala que 鈥渓a econom铆a de Dios no mata ni aplasta鈥.
鈥淟a v铆a del calvario pasa por nuestras calles de todos los d铆as. Nosotros, Se帽or, por lo general vamos en direcci贸n opuesta a la tuya. Precisamente de ese modo puede ocurrir que nos encontremos con tu rostro, que nos crucemos con tu mirada鈥, son las palabras iniciales que se expresaran en la celebraci贸n que estar谩n presididas por el delegado del Papa y vicario de Roma, el cardenal Baldassare Reina.
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Sobre las 14 estaciones en las que se describe la Pasi贸n de Cristo, Francisco reflexiona sobre el momento actual del mundo, escribe una oraci贸n y reza "para desafiar una econom铆a que mata" y "por los que est谩n en las fronteras y sienten que su viaje ha terminado". En la misma, propone "abrazar la econom铆a de Dios, que no mata, no descarta, no aplasta. Es humilde, fiel a la tierra".
"En el camino de la cruz nuestro rostro, como el tuyo, puede volverse finalmente resplandeciente y derramar bendiciones. Has grabado en nosotros la memoria, presentimiento de tu regreso, cuando nos reconocer谩s con la primera mirada, uno a uno", public贸 el sumo pontifice en su cuenta de X donde dej贸 un enlace con la reflexi贸n completa.
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Por el momento, el Vaticano no confirm贸 de manera oficial la presencia del Papa en los distintos eventos que se llevan a cabo durante la Semana Santa. El jueves quiso continuar con la tradici贸n que comenz贸 los Jueves Santos y estuvo en la c谩rcel de Regina Coeli, en el barrio de Trastevere donde estuvo con 70 presos.
Texto completo del V铆a Crucis 2025La econom铆a de Dios
En las reflexiones del Pont铆fice hay una invitaci贸n a salir de los propios esquemas, a comprender 鈥渓a econom铆a de Dios鈥 -"que no mata, no descarta, no aplasta. Es humilde, fiel a la tierra"- y el camino de Jes煤s, el 鈥渄e las Bienaventuranzas鈥, que 鈥渘o destruye, sino que cultiva, repara, custodia鈥 (3陋 estaci贸n). Pero es en la 鈥渆conom铆a divina鈥 (7陋 estaci贸n), tan distinta de las econom铆as actuales hechas 鈥渄e c谩lculos y algoritmos, de l贸gica fr铆a e intereses implacables鈥, en la que insiste Francisco.
Para los hombres, Cristo acept贸 la cruz y esa carga que se le impone 鈥渉abla del soplo鈥 que 鈥渓e mueve, ese Esp铆ritu 鈥渜ue es Se帽or y da la vida鈥濃 (II estaci贸n). A nosotros, en cambio, 鈥渘os falta el aliento a fuerza de eludir la responsabilidad鈥. Pero 鈥渂astar铆a no huir y permanecer: entre aquellos que nos has dado, en los contextos en los que nos has colocado鈥, exhorta el Papa, para comprometernos, porque 鈥渟贸lo as铆鈥 dejamos de 鈥渟er prisioneros鈥 de nosotros mismos. Pesan, pues, el 鈥渆go铆smo鈥 y la 鈥渋ndiferencia鈥.
El V铆a Crucis, oraci贸n de los que se mueven
En la introducci贸n a las 14 Estaciones, Francisco escribe que en los pasos de Jes煤s camino del G贸lgota 鈥渆st谩 nuestro 茅xodo hacia una nueva tierra鈥, porque Cristo 鈥渧ino a cambiar el mundo鈥, y por eso debemos 鈥渃ambiar de direcci贸n, ver la bondad de鈥 sus 鈥減asos鈥. Por eso 鈥渆l V铆a Crucis es la oraci贸n de los que se mueven. Interrumpe nuestros caminos habituales鈥.聽
Y es un camino que 鈥渘os cuesta鈥 el de Jes煤s, 鈥渆n este mundo que lo calcula todo鈥 y donde 鈥渓a gratuidad tiene un alto precio鈥. Pero 鈥渆n el don鈥, se帽ala el Papa, 鈥渢odo vuelve a florecer: una ciudad dividida en facciones y desgarrada por los conflictos avanza hacia la reconciliaci贸n; una religiosidad marchita redescubre la fecundidad de las promesas de Dios鈥 e 鈥渋ncluso un coraz贸n de piedra puede transformarse en un coraz贸n de carne鈥.
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La libertad del hombre
La sentencia de muerte de Jes煤s es la se帽al para recordar 鈥渆l juego dram谩tico de nuestras libertades鈥 (Estaci贸n I). De la confianza 鈥渋rrevocable鈥 con la que Dios se pone 鈥渆n nuestras manos鈥, presagio de una 鈥渟anta inquietud鈥, podemos sacar 鈥渕aravillas鈥, subraya Francisco: 鈥渓iberar a los injustamente acusados, profundizar en la complejidad de las situaciones, oponerse a los juicios que matan鈥. Sin embargo, somos 鈥減risioneros鈥 de 鈥渞oles鈥 de los que no queremos 鈥渟alir, preocupados por las molestias de un cambio de rumbo鈥, por lo que a menudo 鈥渄ejamos caer鈥 la 鈥減osibilidad鈥 del 鈥渃amino de la cruz鈥.
Sin embargo, Cristo, 鈥渟ilencioso ante nosotros en cada hermana y hermano expuesto a juicios y prejuicios鈥, nos provoca, pero 鈥渕il razones鈥, 鈥渁rgumentos religiosos, argucias jur铆dicas鈥 y 鈥渆l aparente buen sentido que no se implica en el destino de los dem谩s鈥 nos hacen como Herodes, los sacerdotes, Pilato y la muchedumbre. A pesar de ello, Jes煤s no se lava las manos, ama 鈥渜uieto en silencio鈥. El tema de la libertad se repite en la und茅cima estaci贸n: Cristo es clavado en la cruz y 鈥渘os muestra que en toda circunstancia hay una elecci贸n que hacer鈥. Es 鈥渆l v茅rtigo de la libertad鈥. Jes煤s elige prestar 鈥渁tenci贸n鈥 a los dos hombres crucificados a su lado, dejando 鈥減asar los insultos de uno鈥 y acogiendo 鈥渓a invocaci贸n del otro鈥. Y no olvida a los que le clavaron en el madero, pide perd贸n por 鈥渓os que no saben lo que hacen鈥 y los conduce a Dios.
Caer y levantarse
La tercera estaci贸n representa a Jes煤s 鈥渃ayendo por primera vez鈥, una imagen de la que aprendemos que 鈥渆l camino de la cruz est谩 trazado profundamente en la tierra: los grandes se caen de 茅l, querr铆an tocar el cielo. En cambio, el cielo est谩 aqu铆, est谩 bajado, uno se lo encuentra incluso cayendo, permaneciendo en tierra鈥. En su segunda ca铆da (7陋 estaci贸n), en cambio, Cristo ense帽a a leer 鈥渓a aventura de la vida humana鈥: 鈥渃aer y volver a levantarse; caer y a煤n volver a levantarse鈥, observa el Papa, para que los hombres 鈥渧acilen, se distraigan, se pierdan鈥 y tambi茅n 鈥渃onozcan鈥 鈥渓a alegr铆a: la de los nuevos comienzos, la de los renacimientos鈥. Pero son 鈥溍簄icos, entrelazados con la gracia y la responsabilidad鈥.
Jes煤s, haci茅ndose 鈥渦no de nosotros鈥 no 鈥渢emi贸 tropezar ni caer鈥, y, sin embargo, hay 鈥渜uien se averg眉enza de ello, quien hace alarde de infalibilidad鈥, consider贸 el Pont铆fice, 鈥渜uien esconde las propias ca铆das y no perdona las de los dem谩s, quien niega el camino鈥 elegido por Cristo, quien, sin embargo, cuida de cada uno 鈥渃omo de la 煤nica oveja descarriada鈥. Por el contrario, hoy existen econom铆as inhumanas, en las que 鈥渘oventa y nueve vale m谩s que uno鈥, porque lo que 鈥渉emos construido鈥 es 鈥渦n mundo de c谩lculos y algoritmos, de l贸gica fr铆a e intereses implacables鈥. La 鈥渆conom铆a divina鈥, en cambio, 鈥渆s otra鈥, y por eso, volverse a Cristo que cae y resucita 鈥渆s un cambio de rumbo y de ritmo鈥. Conversi贸n que 鈥渘os devuelve la alegr铆a y nos lleva a casa鈥. Finalmente, con su tercera ca铆da, Jes煤s, Hijo de Dios, que est谩 libre de pecado, 鈥渟e acerca a cada pecador鈥 -amando sus corazones y calent谩ndolos-, resucita y nos pone 鈥渄e nuevo en el camino nunca pisado, audaz, generoso鈥. 鈥淒e nuevo en tierra, en el camino de la cruz鈥 Cristo es 鈥渆l Salvador de esta tierra nuestra鈥.
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Como cirineos
En los distintos personajes del V铆a Crucis, Francisco identifica experiencias que todo hombre puede vivir. Como la de Sim贸n de Cirene (5陋 estaci贸n), que al volver del campo se detiene para ayudar a Jes煤s a llevar la cruz. Este hombre, que se encuentra cargando la cruz de Cristo 鈥渟in haberlo pedido鈥, nos hace comprender que 鈥渦no puede encontrarse con Dios鈥 incluso por casualidad, cuando la 鈥渄irecci贸n鈥 de uno es otra, reconoce el Papa.
Pero el yugo de Jes煤s 鈥渆s dulce鈥 y su 鈥減eso es ligero鈥, leemos en el Evangelio, y 脡l ama 鈥渋mplicarnos鈥 en su 鈥渙bra, que labra la tierra, para que vuelva a ser sembrada鈥. En la realidad de hoy 鈥渘ecesitamos a alguien que a veces nos detenga鈥, admite Francisco, 鈥測 ponga sobre nuestros hombros alg煤n trozo de realidad que simplemente hay que cargar鈥. Pero si se trabaja sin Dios 鈥渦no se dispersa鈥, por eso 鈥渆n el camino de la cruz surge la nueva Jerusal茅n鈥 hacia la que hay que volverse como el Cirineo, cambiando de 鈥渃amino鈥 y trabajando con Jes煤s.
Las mujeres en el camino del Calvario
En las estaciones 4陋, 6陋 y 8陋, surgen las figuras femeninas que se acercan a Jes煤s. Mar铆a, en primer lugar, que restituye los rasgos del seguimiento: no 鈥渦na renuncia, sino un descubrimiento continuo, hasta el Calvario鈥, un 鈥渉acer sitio鈥 a la 鈥渘ovedad鈥 de Dios. Ella, 鈥渓a primera disc铆pula鈥, nos ayuda a comprender que para Cristo 鈥渕adre鈥 y 鈥渉ermanos son los que escuchan y se dejan cambiar. No hablan sino que hacen鈥, porque 鈥渆n Dios las palabras son hechos, las promesas son realidad鈥, y adem谩s Mar铆a nos devuelve al mundo con su fe. Luego est谩 la Ver贸nica, que enjuga amorosamente el rostro de Jes煤s, invit谩ndonos a mirar ese rostro en el que se lee claramente 鈥渓a decisi贸n de amarnos hasta el 煤ltimo suspiro: e incluso m谩s all谩, porque fuerte como la muerte es el amor鈥.聽
Un rostro que cambia 鈥渘uestro coraz贸n鈥, se帽ala Francisco, porque Jes煤s se entrega 鈥渁 nosotros, d铆a tras d铆a, en el rostro de cada ser humano鈥, y por eso 鈥渃ada vez que nos volvemos a los m谩s peque帽os鈥 prestamos 鈥渁tenci贸n鈥 a sus 鈥渕iembros鈥. Las 鈥渉ijas de Jerusal茅n鈥, por su parte, recuerdan el especial entendimiento que Cristo estableci贸 con las mujeres. Pero ante su compasi贸n y sus l谩grimas, Jes煤s recomienda llorar m谩s bien por las nuevas generaciones. Hoy, sin embargo, son necesarias 鈥渓谩grimas de reconsideraci贸n de las que no debemos avergonzarnos鈥, se帽ala el Papa, 鈥渓谩grimas que no deben encerrarse en privado鈥, especialmente por 鈥渘uestra convivencia herida鈥 que 鈥渆n este mundo roto, necesita l谩grimas sinceras, no l谩grimas de circunstancia鈥. 聽
Jes煤s est谩 entre los que a煤n esperan
Al final del V铆a Crucis, el conmovedor retrato de Jes煤s depuesto de la Cruz (13陋 estaci贸n) y entregado a Jos茅 de Arimatea, que 鈥渆speraba el Reino de Dios鈥, sugiere que Cristo est谩 鈥渆ntre los que a煤n esperan, entre los que no se resignan a pensar que la injusticia es inevitable鈥 y nos capacita 鈥減ara una gran responsabilidad鈥, nos hace 鈥渁udaces鈥.聽
Por 煤ltimo, la decimocuarta estaci贸n nos introduce en el silencio del S谩bado Santo. Ante la muerte de Cristo, 鈥渆n un sistema que no se detiene nunca鈥, Francisco eleva una oraci贸n fuerte: 鈥淓ns茅帽anos a no hacer nada, cuando s贸lo se nos pide esperar. Ed煤canos en los tiempos de la tierra, que no son los del artificio鈥. Jes煤s, 鈥渁costado en el sepulcro鈥, comparte 鈥渓a condici贸n que todos compartimos鈥 y alcanza 鈥渓os abismos que tanto nos asustan鈥 y de los que 鈥渆scapamos multiplicando nuestras actividades鈥, volvi茅ndose 鈥渁 menudo en vano鈥. Cristo parece ahora 鈥渄ormir en el mundo tormentoso鈥, pero con su resurrecci贸n, que implicar谩 a toda la creaci贸n, habr谩 paz entre todas las naciones.
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