El padre Pedro Opeka, candidato al Premio Nobel de la Paz
Este misionero聽 argentino, de 69 a帽os, est谩 en Roma debido a que se junt贸 con el Papa Francisco para fortalecer su candidatura y recaudar fondos a trav茅s de caridad. Conoc茅 su impactante obra.
Este misionero vicentino argentino, de 69 a帽os, quien lleg贸 a 脕frica a los 22, logr贸 alcanzar el peque帽o pero gran milagro para los m谩s pobres de Madagascar, el pueblo de Akamasoa (que significa "Los buenos amigos"), que se encuentra en las afueras de la capital, Antananarivo, en Madagascar, donde hay una gran basurero alrededor, donde decenas de miles de personas hurgan en los desechos buscando de material para reciclar, revender y comida.
En tanto, seg煤n una publicaci贸n del聽vaticannews.va聽esta es la obra de Opeka:
Padre Pedro y Akamasoa: modelo de desarrollo para los pobres
El Padre Pedro Opeka present贸 en la Prensa Extranjera de Roma una de las comunidades m谩s grandes del mundo en la cual 25,000 personas pobres encuentran su dignidad a trav茅s del trabajo y la responsabilidad personal.
Mientras que el pasado lunes mantuvo una reuni贸n en el Vaticano con el Papa Francisco. y sobre ella record贸 que聽el Sumo Pont铆fice: "me dijo que encontrara un sucesor para continuar la misi贸n de Akamasoa".
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Fuerte disciplina individual, familiar y social, basada en la responsabilidad personal y una firme convicci贸n en Providence. Estos son los ingredientes que han dado grandes frutos a la comunidad de Akamasoa, fundada en Madagascar por el padre Pedro Opeka, misionero de la Congregaci贸n de la Misi贸n, nacido en 1948, nacido de padres de origen esloveno, que emigraron a la Argentina para escapar de la dictadura de Tito. durante m谩s de 40 a帽os ha trabajado entre los m谩s pobres de la tierra.
Proyecto apoyado por Argentina, Principado de M贸naco y Eslovenia
Este modelo para el desarrollo integral de la persona humana, que involucra a los pobres, haci茅ndolos protagonistas de sus vidas, fue presentado esta ma帽ana por la Oficina de Prensa Extranjera por el padre Pedro Pablo Opeka junto con el Superior General de la Congregaci贸n de la Misi贸n, el padre Toma啪 Mavri. Tambi茅n participaron en la conferencia de prensa algunos representantes de las embajadas ante la Santa Sede: Argentina, el Principado de M贸naco y Eslovenia, que siempre han apoyado el trabajo del Padre Op茅ka.
El padre Pedro y los pobres de Madagascar
Todo comenz贸 en 1989 cuando el padre Pedro se dio cuenta de la situaci贸n de degradaci贸n en la que los pobres que viv铆an en el vertedero de Tananarive, la capital de Madagascar, un lugar de refugio para personas desesperadas expulsados de la ciudad. Esta imagen, al ver a hombres, mujeres y ni帽os viviendo en condiciones tan inhumanas, rompi贸 el coraz贸n del Padre Pedro Opeka, quien comenz贸 a buscar maneras de ayudar a estas personas pobres. El misionero desarroll贸 una idea de c贸mo ayudar a las personas a ayudarse a s铆 mismas: cerca del vertedero hab铆a una cantera de granito, cualquiera que estuviera dispuesto a trabajar pod铆a producir ladrillos, guijarros, losas y grava para vender a las empresas de construcci贸n. Y as铆, bajo la direcci贸n de los religiosos vicentinos argentinos, los habitantes del vertedero se reunieron, comenzando a ver, a trav茅s de su trabajo, un peque帽o atisbo de esperanza.
25,000 personas pobres en los pueblos de Akamasoa
La transformaci贸n que sigui贸 sorprendi贸 a todos: una comunidad animada comenz贸 a desarrollarse. Escuchando a los dem谩s y estableciendo comit茅s para responder a las necesidades de los trabajadores, como el cuidado de los enfermos y la supervisi贸n de los ni帽os, las personas que viven en condiciones infrahumanas se dieron cuenta de su dignidad. Treinta a帽os despu茅s, una comunidad conocida como "Akamasoa", en italiano "Buenos Amigos", vive en esas casas construidas por s铆 mismas, que forman dieciocho pueblos que tienen tiendas, talleres, fuentes e iluminaci贸n. Alrededor de 25,000 personas se benefician actualmente de este proyecto y viven en estos pueblos; 30,000 mil personas pobres vienen a Akamasoa cada a帽o para recibir ayuda espec铆fica y 13,000 ni帽os tienen acceso a un programa escolar. Todos ahora son due帽os de sus casas de ladrillo. Todos tienen agua limpia y atenci贸n m茅dica. Todos sus hijos van a la escuela.
Misa dominical
El cuidado espiritual tambi茅n es muy importante en Akamasoa. La misa dominical es una celebraci贸n extraordinaria, alrededor de 8,000 personas participan activamente, orando y cantando con un coraz贸n agradecido. En este sentido, el padre Pedro cont贸 la llegada de muchos turistas extranjeros que se sienten atra铆dos por la celebraci贸n que dura m谩s de tres horas, al final de los cuales incluso muchas personas que profesaban ateos escucharon el llamado de Dios en el coraz贸n.
El apoyo diplom谩tico contin煤a
El embajador del Principado de M贸naco ante la Santa Sede, Claude Jo毛l Giordan, hizo hincapi茅 en que hay una voluntad de seguir apoyando a Akamasoa, ya que es un proyecto muy concreto que otorga dignidad a las personas. Giordan record贸 entonces que entre las tareas del cuerpo diplom谩tico est谩 precisamente la de ponerse al servicio del bien com煤n.
En Akamasoa, el verdadero esp铆ritu vicenciano
Finalmente, el Superior General, el padre Toma啪 Mavri destac贸 que gracias a Akamasoa, los pobres han aprendido a tomar decisiones sobre sus vidas. "San Vicente sol铆a decir que los pobres son nuestros maestros", concluy贸 el padre Mavri, "esto es cierto en Akamasoa".