Estremecedor testimonio de la sobreviviente del vuelo mortal en parapente
La mujer realizaba un bautismo de vuelo con el instructor Leandro Ramos cuando el artefacto se precipitó al mar. El cadáver del hombre fue encontrado este martes tras dos dÃas de búsqueda.
El destino está prefijado, dicen muchos. Y Cecilia Corso puede empezar a creer en eso luego de salvarse de un accidente en paramente en el cual perdió la vida su instructor, Leandro Ramos, cuyo cadáver fue encontrado este martes en la costa de La Pedrera, en Uruguay. "De aquà en más el 11 de agosto voy a festejar mi cumpleaños", dijo la mujer que literalmente, volvió a vivir.
Con detalles, la mujer relató el accidente sufrido junto a Ramos. "Me llegó el turno y salimos, salà filmando todo, una belleza, una experiencia alucinante. Cuando volvÃamos apagó el motor y me dijo: ¿qué te pareció? Y le dije: lo mejor que hice en mi vida. Y ahà encendió el motor de nuevo, no sé qué pasó pero fue cuando empezamos a caer. No sé si el ruido es natural cuando arranca el motor, estaba parado el motor, estaba planeando y lo prendimos de nuevo".
Ahàcomenzaron los problemas "empezamos a girar, yo me di cuenta que se me daba vuelta el mundo, cuando me di cuenta chocamos contra el agua, tremendo golpe del costado derecho. En ese momento supuse que esto capaz que ya le habÃa pasado otras veces, que sabrÃa cómo reaccionar. Yo quedé boca arriba pero con el agua como a 30 ó 40 centÃmetros de mi cara, no podÃa respirar. Él intentó sacar el arnés un par de veces y no pudo. Yo seguà forcejeando y me di cuenta que tampoco".Â
Lo que siguió en su relato durante la entrevista a Telemundo, fue su último contacto con el fallecido. "Traté de girarme como si fuera un cinturón de un coche. Me saqué al arnés y pude respirar, volvà a sumergirme y me saqué el de los pies. Respiré un poco y me acerco, él estaba con la cabeza afuera del agua y le digo: trata de sacarte el arnés. Me acerco y él se agarra de mà y me hunde. Me alejo, vuelvo a acercarme y a intentar tranquilizarlo. Pero estaba aturdido. Le digo: agárrate de algo, luego queda toda la vela entre nosotros y no lo veo más".Â
Corso se salvó porque nadó hasta la orilla y al repecto relató. "Estaba agotada con un frÃo bárbaro, vi la costa y dije: allá voy. Me puse a nadar hacia la costa, cuando me cansaba hacÃa la plancha y cuando podÃa volvÃa, tenÃa claro que no podÃa parar porque hacÃa un frÃo bárbaro. Cuando estaba llegando a las rocas un muchacho con un tablón me ayudó. Tengo un golpe en la espalda y varios moretones en las piernas, pero yo tenÃa el casco, él no me acuerdo si lo tenÃa puesto. Él me dijo algo asà como: te tocó… no sé qué, como si me hubiera tocado una prueba de algo. De aquà en más el 11 de agosto voy a festejar mi cumpleaños", cerró.Â