Fortnite divierte pero tambi茅n destruye parejas
Un informe estima que ya hubo 200 divorcios en Reino Unido por este motivo. El video juego es uno de los m谩s populares de los 煤ltimos a帽os.聽
Fortnite es uno de los videojuegos m谩s populares de los 煤ltimos a帽os, no s贸lo porque es un buen juego en s铆, sino porque ha atra铆do a una comunidad de usuarios asombrosa en muy poco tiempo. En la actualidad, el videojuego desarrollado por Epic Games y en el que el gigante chino Tencent tiene una buena porci贸n de acciones, tiene m谩s de 150 millones de jugadores, recauda la friolera de 350 millones de d贸lares al mes en beneficios (pese a ser un juego gratuito de entrada) y, como contrapartida, ha sido una de los detonantes de alrededor de 200 divorcios en el Reino Unido.
Es cierto que la cifra de parejas que han roto su relaci贸n, en parte, debido al videojuego es m铆nima, un 5% del total de demandas por divorcio que ha recopilado la web Divorce Online en lo que va de 2018. Pero es una raz贸n que antes no exist铆a y que, a todas luces, s贸lo puede crecer si el videojuego sigue ganando seguidores. 驴Por qu茅 es Fortnite una causa de divorcio? Es complicado saberlo porque no hay cifras exactas ni se puede acceder a las demandas de divorcio concretas que lo citan como un motivo.
Sin embargo, la esencia misma del juego puede servir como explicaci贸n: obtener victorias es muy dif铆cil, requiere mucho tiempo y, por si fuera poco, aunque jugar a Fortnite es gratis, es posible hacer peque帽os pagos por complementos, que van desde un traje a un baile, pasando tambi茅n por los "pases de temporada", un sistema de recompensas por niveles adquiridos jugando. Si esta suma de factores es un potencial peligro para la juventud, como aseguran algunos expertos en la materia, no hay raz贸n para descartar que tambi茅n puede ser as铆 con adultos, adultos con marido y/o mujer.
Contrapunto
La adicci贸n a los videojuegos es un problema sobre el que los expertos no se ponen de acuerdo. Aunque la Organizaci贸n Mundial de la Salud la reconoci贸 como enfermedad, muchos expertos del 谩mbito de la psicolog铆a y de los videojuegos ponen en duda esta decisi贸n.