Incendios convirtieron a Portugal en un infierno
Al menos 30 personas debieron ser hospitalizadas. Al parecer, el incidente habr铆a sido intencional.聽
El recuerdo del desastre de 2017, cuando los incendios forestales se cobraron la vida de m谩s de cien personas, hizo que las alarmas sonaran fuerte en Portugal, donde m谩s de 1.600 brigadistas trabajaron durante todo el fin de semana para extinguir las llamas desatadas, al parecer de manera intencional, unos 200 kil贸metros al norte de Lisboa.
Buena parte del operativo, que incluy贸 340 veh铆culos e hidroaviones, se concentr贸 en la localidad de Vila de Rei, en el centro del pa铆s, donde el fuego estaba este domingo聽limitado al 60%. "Teniendo en cuenta la dificultad del terreno, no logramos controlarlo", dijo el comandante de Protecci贸n Civil para la regi贸n centro, Luis Belo Costa.
En tanto, cerca de Vila de Rei, en la aldea de Ma莽茫o, un sujeto de unos 55 a帽os fue detenido, acusado de haber iniciado los incendios forestales. "Fueron horas muy complicadas. El fuego lleg贸 desde varios lados y rode贸 la aldea", coment贸 un habitante de Castanheiro Grande. Seg煤n detallaron las autoridades, el fuego provoc贸 heridas de distinta gravedad a 30 personas en la regi贸n de Castelo Branco, en su mayor铆a por "inhalaci贸n de humo", mientras que una debi贸 se trasladada a Lisboa en grave estado.
En tanto, cerca de Vila de Rei, en la aldea de Ma莽茫o, un sujeto de unos 55 a帽os fue detenido, acusado de haber iniciado los incendios forestales.聽
Se volvieron h茅roes
En Freixoeiro, donde la mayor铆a de las casas estaba ocupada por turistas, las propias familias que estaban de vacaciones debieron asumir la responsabilidad de combatir las llamas, ya que los bomberos de la zona se hab铆an quedado sin agua. All铆, una mujer y sus cuatro hijos, oriundos de Lisboa, no dudaron en tomar las mangueras y las azadas para salvar la vivienda que hab铆an comprado en enero 煤ltimo.
"No llegaron aqu铆 los bomberos. Fuimos s贸lo nosotros y unos chicos de la poblaci贸n, 茅ramos diez personas en total, que conseguimos salvar nuestra casa y otras dos vecinas", cont贸 Maria Resende, madre de los cuatro pibes con los que iba a estar despierta toda la noche para controlar las llamas.
"Compramos esta casita en enero para salir de la ciudad y en el primer a帽o nos pasa esto, es una recepci贸n que no se le desea a nadie", concluy贸.