El escalofriante secuestro de Johnny Gosch: una red de pedofilia, fotos que atemorizan y un encuentro extra帽o con su madre
El joven de 12 a帽os sali贸 a repartir diarios por las calles de聽West Des Moines y nunca m谩s se lo volvi贸 a ver. La nula reacci贸n del FBI, una charla con un polic铆a y una imagen junto a otros tres j贸venes amordazados, claves de un caso que sigue estremeciendo al mundo.
Johnny David Gosch ten铆a s贸lo 12 a帽os y como era usual en ciertas ciudades de Estados Unidos aprend铆a a trabajar como repartidor de diarios cuando acompa帽aba cada ma帽ana a su pap谩.
Pero el 5 de septiembre de 1982, cerca de las 6 de la ma帽ana,聽se lanz贸 solo por las calles de West Des Moines para repartir聽The Des Moines Register y esa fue la 煤ltima vez que se lo vio.
S贸lo fue testigo Mike, un vecino que vio como el estudiante, que estaba vestido,聽con una remera blanca que dec铆a en la espalda Kim鈥檚 Academy, pantalones de jogging, unas ojotas de goma azules ten铆a una conversaci贸n con un hombre que estaba cerca de un auto modelo Ford, pero como era com煤n verlo charlar, no le tom贸 real importancia.
Tan s贸lo un par de horas despu茅s los padres del menor, John y Noreen Gosch, comenzaron a recibir llamadas de los clientes insatisfechos porque聽no hab铆an recibido su peri贸dico.
Ya preocupados por la situaci贸n, salieron a buscar y el聽pap谩 encontr贸 el carro con el sal铆a a trabajar Johnny, repletos de ejemplares, como si el trabajo nunca se hubiera hecho.
Descolocados y aterrorizados por la situaci贸n llamaron a la polic铆a, pero el operativo聽no comenz贸 hasta 72 horas despu茅s, cuando se lo declar贸 como desaparecido.
Los agentes no cre铆an mucho en la historia y cre铆an que el adolescente se hab铆a ido de su casa, pero poco a poco fueron descubriendo que en realidad se trat贸 de un secuestro.
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Tras esta resoluci贸n,聽Noreen se comunic贸 con sus otros dos hijos mayores para que regrasaran a su casa familiar. Mientras聽una estaba trabajando en un local de panqueques,聽el otro tomando clases en la universidad.
Los testigos tomaron un papel preponderante en el caso, pero como cada vez que sucede este tipo de hechos, las historias eran bien diferentes.
Mientras uno de ellos haber visto聽una camioneta Ford聽Fairmont聽azul acercarse a 茅l y que parec铆a que el conductor necesitaba alg煤n tipo de orientaci贸n, otro asegura que vio el momento justo en el que聽Johnny fue atrapado por atr谩s contra su voluntad y metido adentro de una camioneta, que se alej贸 del lugar a toda velocidad.
Mike Seskis, quien por aquel entonces ten铆a聽16 a帽os, dijo que a Johnny el conductor le atemorizaba. "Hay algo mal con este hombre. Me asusta, me voy de ac谩 directo a casa", le manfest贸. Y seg煤n relat贸, puso los diarios en el bolso y se fue.
Mike escuch贸 ladrar un perro y, acto seguido, el conductor del auto encendi贸 el motor, cerr贸 de un portazo la puerta y, antes de irse, prendi贸 y apag贸 las luces como si le estuviera haciendo alg煤n tipo de se帽as a alguien.
Cuando levant贸 la cabeza,聽vio que Johnny se alejaba solo por la calle y observ贸 a otro hombre salir de entre dos casas y camin贸 detr谩s del joven desaparecido, luego escuch贸 la puerta del auto cerrarse.
El hecho dur贸 apenas 12 minutos cerca de las 7 de la ma帽ana. Cuando la polic铆a finalmente lleg贸, Noreen ten铆a casi toda la descripci贸n de lo que hab铆a pasado.
El caso fue tan llamativo que tom贸聽importancia a nivel nacional, tras que聽Noreen Gosch solicitara ayuda a ex funcionarios de la FBI, para hablar del crimen organizado e inclusive brind贸 informaci贸n sobre una supuesta red de pedofilia, pero el resultado fue el mismo, nula聽informaci贸n extra sobre el paradero de su hijo.
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Un agente del FBI se hizo cargo, pero dur贸 poco tiempo en la investigaci贸n, ya que realmente no hab铆a ninguna pista cierta sobre lo que hab铆a ocurrido.
Noreen y el resto de su familia, decidi贸 contratar a un experimentado investigador privado, pero la polic铆a se negaba a liberar informaci贸n del caso.
La movida fue tan grande en 1984 la fotograf铆a del ni帽o apareci贸 en la cajas de leche de Estados Unidos, siendo el segundo en la historia en incluirse en estos productos.聽 Junto a 茅l estaba Juanita Rafaela Estevez, quien fue encontrada con vida en 1986.
Circunstancias llamativas: un polic铆a se acerc贸 a Johnny los d铆as previos a la desaparici贸nNoreen record贸 que hubo un par de circunstancias llamativas y que el聽3 de septiembre, la familia fue a ver un evento deportivo en el colegio donde jugar铆a el hermano mayor.
En ese momento, Johnny le pidi贸 a su madre permiso para ir a comprar pochoclos y baj贸 las gradas hasta que un polic铆a se le puso a hablar. Su padre, le pidi贸 por favor que haga la compra r谩pida y regrese acompa帽ado por el agente, pero 茅l no volv铆a y segu铆a con el uniformado.
Despu茅s el chico volvi贸 y dijo que "el polic铆a era muy bueno" y聽Noreen la situaci贸n le pareci贸 inusual y no la olvid贸.
La participaci贸n de Paul Bonacci en el secuestroEn 1989 apareci贸 Paul Bonacci, quien confes贸 que a帽os antes hab铆a sido secuestrado por una red de pedofilia y que hab铆a sido obligado a participar del secuestro de Gosch.聽
Su testimonio cobr贸 importancia luego que revelara detalles f铆sicos nunca antes revelados del menor.
Pero en 1990 el juicio fue desestimado por falta de pruebas inclusive se habl贸 de una "patra帽a cuidadosamente elaborada" para desviar la investigaci贸n.
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El libro de Noreen Gosch y una an茅cdota escalofriantePara el 2000, Noreen Gosch escribi贸 un libro llamado聽Por qu茅 Johnny no puede volver a casa, donde comparti贸 toda su investigaci贸n. Aqu铆 se incluye un hecho ocurrido en 1997, donde la madre asegura haber compartido con su hijo, ya con 27 a帽os, quien lleg贸 a la puerta de su casa junto a un hombre desconocido.
"Hablamos de una hora a una hora y media. Estaba con otro hombre, pero no tengo idea qui茅n era la persona. Johnny miraba a la otra persona para obtener la aprobaci贸n para hablar. No dijo d贸nde viv铆a ni a d贸nde iba鈥, coment贸 la madre, quien asegur贸 que se trataba de su hijo, pero luego nunca m谩s lo volvi贸 a ver.
El acoso a la familia y una foto espeluznante que fue desmentidaLa ma帽ana del primero de septiembre de 2006 Noreen enloqueci贸 cuando, en la puerta de su casa, encontr贸 dentro de un sobre tres fotos,una en colores,聽que alguien le dej贸.
En las im谩genes se ve铆an tres chicos, de unos 12 o 13 a帽os, atados y amordazados sobre una cama. Uno se parec铆a demasiado a Johnny. El adolescente ten铆a puestos los mismos pantalones que llevaba su hijo aquel d铆a.
"驴Por qu茅 est谩n haciendo esto?", se pregunt贸 Noreen. Los investigadores, seg煤n ella, le dijeron que las fotos eran aut茅nticas y que hab铆an sido sacadas en la 茅poca del secuestro. Esto coincid铆a con lo que Noreen siempre hab铆a pensado: su hijo hab铆a sido secuestrado por ped贸filos.
El聽 detective Nelson Zalva, que trabaj贸 en el estado de Florida, asegur贸 que esas fotos eran de un caso que 茅l hab铆a estado investigando en Canad谩 antes de la desaparici贸n de Johnny, entre 1978 y 1979.
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El fin de la relaci贸n de los padres de JohnnyNoreen y John padre se separaron en 1993 tras la angustia y el dolor con el que hab铆an convivido durante a帽os. El padre de Johnny fue levemente sospechado por algunos sin pruebas de ning煤n tipo.
Lo 煤ltimo que se supo del caso fue cuando Noreen recibi贸 en su departamento dos supuestas fotograf铆as de su hijo en 2006.
Aunque la polic铆a de Florida asegur贸 que eran archivos de prostituci贸n infantil, y no correspond铆an a Johnny Gosch, la madre insiste que se trata de 茅l.
Desde entonces, no se ha sabido m谩s de este caso, y a la fecha van casi 40 a帽os聽sin saber del repartidor de diarios.