INS脫LITO

Le don贸 un ri帽贸n a su jefa y cuando volvi贸 a trabajar la despidieron

Una mujer present贸 una denuncia millonaria contra su jefa, a quien acusa de haberla utilizado para coneguirse un ri帽贸n. La donante fue obligada a retornar al trabajo antes de estar recuperada y sufri贸 maltratos psicol贸gicos. Finalmente, la despidieron.

Una mujer de Nueva York llamada Deborah Stevens, don贸 un ri帽贸n a su jefa que necesitaba con urgencia un trasplante y un mes despu茅s de regresar a su trabajo, la despidieron. La afectada inici贸 una demanda y pidi贸 que le devolvieran su 贸rgano.

Debbie, de 47 a帽os y madre de dos hijos, present贸 una denuncia formal ante la Comisi贸n de Derechos Humanos del Estado de Nueva York alegando que su jefa la 鈥渦tiliz贸鈥 para que le diera su ri帽贸n y despu茅s de que la mujer consiguiera lo que quer铆a, la ech贸.

La jefa de Stevens, Jackie Brucia, de 61 a帽os, es una de las controladoras de West Islip de Atlantic Automotive Group, un concesionario multimillonario. Brucia contrat贸 a Stevens en enero de 2009 como asistente.

Todo ocurri贸 en 2012, pero el caso cobr贸 relevancia en las 煤ltimas semanas. Debbie decidi贸 iniciar acciones legales para que le indemnizaran y tambi茅n solicit贸 el retorno de su ri帽贸n. Si bien asegur贸 que no se arrepent铆a de haberlo donado, s铆 estaba 鈥渄ecepcionada鈥.

Seg煤n su relato, desde que ingres贸 a la empresa, tuvo una excelente relaci贸n con Brucia. En alg煤n momento, su jefa le cont贸 sobre sus problemas de salud y la necesidad que ten铆a de que le donaran un ri帽贸n. En ese instante, le asegur贸 que ya hab铆a un donante, pero Stevens no dud贸 en ofrecerse a hacerlo en caso de que el primer donador no estuviera disponible.

Tiempo despu茅s, Brucia la llam贸 y le dijo: 鈥淢i donante fue rechazado. 驴Hablabas en serio cuando dijiste eso?鈥. Stevens reafirm贸 que estar铆a dispuesta a ayudarla: 鈥淓lla era mi jefa, la respetaba. Es solo quien soy. No quer铆a que muriera鈥, explic贸. Si bien no se pudo hacer el trasplante directo porque no eran compatibles, Stevens don贸 su ri帽贸n para alguien m谩s, as铆 su amiga podr铆a entrar en la lista de espera y luego acceder a un 贸rgano con el que s铆 fuera compatible.

聽Debbie denunci贸 a su jefa porque la despidi贸 luego de que le donara un ri帽贸n.

La intervenci贸n se llev贸 a cabo el 10 de agosto de 2011: 鈥淪ent铆 que le estaba devolviendo la vida. Mi ri帽贸n termin贸 yendo a St. Louis, Missouri, y el de ella vino de San Francisco鈥, agreg贸.

Los problemas comenzaron justo despu茅s de la operaci贸n, cuando Stevens ten铆a que volver a la oficina el 6 de septiembre, menos de un mes despu茅s. Mientras Brucia todav铆a se recuperaba en casa, ella fue obligada a regresar aun cuando ten铆a un dolor intenso, molestias en las piernas y problemas digestivos. No soport贸 m谩s de tres d铆as en sus actividades, cuando decidi贸 regresar a su hogar a descansar.

"Despu茅s de la cirug铆a, empez贸 a tratarme de forma horrible, cruel e inhumana", declar贸 Stevens. "Fue casi como si me hubiera contratado solo para conseguir mi ri帽贸n". 鈥淣o puedes ir y venir cuando quieras. La gente va a pensar que recibes un trato especial鈥, le habr铆a dicho Brucia a Stevens.

Las cosas empeoraron cuando ambas finalmente regresaron a trabajar, ya que su jefa le gritaba frente a sus compa帽eros. "No tengo palabras lo suficientemente fuertes ni contundentes para describir c贸mo me trataba", dijo la v铆ctima. "Me gritaba por cosas que nunca hice, hasta el punto de no dejarme ni levantarme del escritorio. Eran gritos constantes, constantes".

Stevens dijo que la degradaron y la trasladaron a un concesionario de autos a 80 kil贸metros de su casa. Sus niveles de estr茅s empeoraron y tras consultar a un psiquiatra, Stevens contrat贸 abogados que enviaron una carta a Atlantic Automotive Group. Una semana despu茅s, la despidieron.

El abogado de Stevens, el abogado de derechos civiles Lenard Leeds , present贸 una demanda por discriminaci贸n contra AAG en la que exigen millones de d贸lares en compensaci贸n.

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