China avanza sobre Taiw谩n y Trump mira para otro lado: qu茅 pasar谩 con la isla que fabrica los chips del mundo
Despu茅s de la cumbre entre Xi Jinping y Donald Trump en Beijing, Taip茅i qued贸 m谩s expuesta que nunca: las armas congeladas, el cerco militar que no para y una pregunta que ning煤n l铆der occidental quiere responder.
Cuando Donald Trump y Xi Jinping se reunieron en Beijing, los analistas esperaban que el presidente estadounidense cediera en algo. No esperaban que cediera en todo. Seg煤n expertos del Brookings Institution, China obtuvo de esa cumbre los tres objetivos que persegu铆a sobre Taiw谩n: instalar la percepci贸n de que Washington prioriza su relaci贸n con Pek铆n por encima de Taip茅i, imponer la idea de que cualquier decisi贸n relevante sobre la isla debe pasar por Beijing, e introducir incertidumbre sobre el compromiso militar futuro de Estados Unidos.
Todo eso, sin disparar un solo tiro.
El giro que nadie esperaba
D铆as despu茅s de la cumbre, Trump explic贸 en Fox News su nueva doctrina sobre Taiw谩n con una l贸gica estrictamente transaccional. Pregunt贸 en voz alta si Estados Unidos deb铆a viajar 9.500 millas para librar una guerra en el Estrecho de Taiw谩n y calific贸 las ventas de armas a la isla como una "buena ficha de negociaci贸n" con China. Fue la primera vez en la historia que un presidente estadounidense sugiri贸 p煤blicamente que Beijing podr铆a influir en una decisi贸n sobre el armamento de Taiw谩n.
Lo concreto sigui贸 a la ret贸rica. Washington congel贸 dos paquetes de armamento que Taip茅i consideraba fundamentales: un contrato de 14.000 millones de d贸lares en software t谩ctico y redes de comunicaci贸n, aprobado por el Congreso pero pendiente de firma presidencial, y un env铆o de 11.000 millones de d贸lares en drones y artiller铆a avanzada que nunca lleg贸 a destino. El gobierno taiwan茅s inform贸 que no hab铆a recibido ninguna notificaci贸n formal de Estados Unidos.
La se帽al m谩s elocuente, sin embargo, lleg贸 desde Singapur. Pete Hegseth, secretario de Defensa estadounidense, particip贸 del foro de seguridad m谩s importante de Asia y pronunci贸 un discurso completo sobre el Indo-Pac铆fico sin mencionar una sola vez la palabra Taiw谩n. Un a帽o antes, en el mismo foro, hab铆a advertido que una invasi贸n china pod铆a ser "inminente".
El Escudo de Silicio: por qu茅 Taiw谩n no es una isla cualquiera
Taiw谩n fabrica el 90% de los semiconductores avanzados que el mundo necesita para la inteligencia artificial. Su empresa emblema, TSMC, produce los chips que alimentan los modelos de lenguaje, los centros de datos y los sistemas de defensa m谩s sofisticados del planeta. Si Medio Oriente es el riesgo sist茅mico del petr贸leo, Taiw谩n es el riesgo sist茅mico de la era digital.
Una interrupci贸n en esa cadena de producci贸n -por invasi贸n, bloqueo o conflicto armado- tendr铆a consecuencias inmediatas en todas las econom铆as del mundo, incluyendo la argentina: encarecimiento de electr贸nica de consumo, freno a la producci贸n industrial y par谩lisis en el desarrollo tecnol贸gico global. Los intentos de Estados Unidos por replicar ese ecosistema en su propio territorio, impulsados durante la administraci贸n Biden mediante subsidios millonarios, fracasaron en el corto plazo. Los expertos estiman que las plantas estadounidenses no ser谩n competitivas antes de 2030.
La paradoja es que ese monopolio tecnol贸gico funciona como un escudo pero tambi茅n como una trampa. China no puede invadir Taiw谩n y quedarse con la tecnolog铆a: las m谩quinas de litograf铆a m谩s avanzadas, fabricadas por la empresa holandesa ASML, cuentan con sistemas de apagado remoto. Si las tropas chinas tomaran las instalaciones, encontrar铆an chatarra. El capital humano -los ingenieros especializados- tampoco es replicable de un d铆a para el otro. Xi Jinping lo sabe.
El cerco que no para
Mientras Trump negociaba en Beijing, el Ej茅rcito Popular de Liberaci贸n intensificaba sus maniobras en el Estrecho. Los simulacros de bloqueo e invasi贸n se volvieron m谩s frecuentes y m谩s complejos, al punto que el jefe del Comando Indo-Pac铆fico de Estados Unidos advirti贸 que deben interpretarse como ensayos reales. China incluso construy贸 r茅plicas a escala real de edificios gubernamentales taiwaneses en sus bases militares.
El horizonte que m谩s preocupa a los analistas no es 2027 sino el per铆odo posterior. Cuando Xi inicie su cuarto mandato como secretario general del Partido Comunista, es probable que concentre su atenci贸n en su legado hist贸rico, del cual la "reunificaci贸n" con Taiw谩n es el cap铆tulo pendiente m谩s simb贸lico. En paralelo, Taiw谩n celebrar铆a elecciones presidenciales en 2028 con chances de reelegir a Lai Chite, a quien Beijing califica de "separatista peligroso".
La situaci贸n interna de Taiw谩n agrava el cuadro. El partido opositor Kuomintang, hist贸ricamente m谩s cercano a Pek铆n, forz贸 una reducci贸n de un tercio en el presupuesto de defensa solicitado por el gobierno de Lai. El recorte dej贸 fondos suficientes para comprar armamento estadounidense, pero no para desarrollar producci贸n militar propia, incluyendo drones. La dependencia de Washington se profundiz贸 justo cuando Washington empez贸 a dudar.
La encrucijada
En Jap贸n y Corea del Sur, dos aliados tradicionales de Estados Unidos en la regi贸n, la inquietud es creciente. Tokio comenz贸 a desplegar misiles tierra-aire en sus territorios m谩s occidentales. Se煤l se siente expuesta tras el redespliegue de sistemas de defensa a茅rea estadounidenses hacia Medio Oriente. El debilitamiento de la disuasi贸n no afecta solo a Taiw谩n: reordena toda la arquitectura de seguridad del Indo-Pac铆fico.
En Taip茅i, el fantasma que m谩s aterra no es el de una invasi贸n china sino el de un "momento Zelenski": quedar atrapados en una reuni贸n con Trump que los deje m谩s solos que antes. Por ahora, Taiw谩n vive en suspenso, mirando cada declaraci贸n de la Casa Blanca, cada maniobra del Ej茅rcito Popular y cada reuni贸n entre los dos hombres que decidir谩n su destino sin sentarse a negociar con ella.