Sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial: "Es dif铆cil sacarlo de mi cabeza"

A 75 a帽os del fin del 煤ltimo conflicto b茅lico de gran magnitud, Cr贸nica聽habl贸 con un octogenario austriaco que fue testimonio de aquel suceso.聽

Por Gabriel Arias聽
garias@cronica.com.ar聽

Un conflicto b茅lico no s贸lo trae muerte, desolaci贸n y desesperanza sino que en los sobrevivientes deja cicatrices que nunca sanar谩n, y sobre todo si se trata de un ni帽o. Este es el caso de Germ谩n Kratochwill, quien en la actualidad聽es un hombre octogenario pero que a煤n conserva en su mente y coraz贸n lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial.

A 75 a帽os del final de la guerra, Cr贸nica dialog贸 con alguien que relat贸 sus vivencias en tiempos violentos de nuestra humanidad. Germ谩n naci贸 en Austria (en aquella 茅poca llamado Osmark) y sostuvo que "mi padre estaba en el ej茅rcito y por eso lo ve铆a poco, felizmente no estuvo en el frente, pero era telegrafista del batall贸n de comunicaciones y nunca us贸 el arma. Con mi madre, viv铆amos en Korneuburg (a 20 kil贸metros de Viena), que ten铆a una refiner铆a de petr贸leo y una v铆a de tren, que eran objetivos de ataques a茅reos entre 1943 y 1944. Todas las tardes est谩bamos sentados en la cocina escuchando la radio, que avisaba sobre la llegada de aviones enemigos y ten铆amos una tarjeta que seg煤n lo que dec铆a la radio, era la proximidad de los aviones a la ciudad. Cuando sonaba la alarma corr铆amos a los s贸tanos especiales para la defensa antia茅rea, aunque no eran muy seguros".

"Al d铆a siguiente del ataque, sal铆amos a buscar las esquirlas de las bombas como trofeos, adem谩s ve铆amos c贸mo sacaban a los heridos y muertos casi todos los d铆as de adentro de edificios y s贸tanos atacados", agreg贸 el escritor. Mientras se acercaba el final de la guerra, mayor era el peligro que corr铆an los ciudadanos: "En 1944 se levantaron defensas antitanques porque se acercaba el ej茅rcito sovi茅tico, y la propaganda alemana dec铆a que violaban a las mujeres y ni帽os, entonces, con mi mam谩 decidimos huir hacia el oeste, porque era la zona de ocupaci贸n americana y francesa, ya que Austria era el l铆mite entre el avance de los aliados desde el este y oeste. En el fin de la guerra, nos llevaron en camiones escondidos por dos o tres d铆as con otras familias, y viaj谩bamos s贸lo de noche porque de noche estaba el peligro de ataques a茅reos, y de d铆a nos escond铆amos en los bosques".

Sin embargo, con la llegada a la ciudad de Tirol la vida cambi贸 para Germ谩n y su familia, ya que "conocimos por primera vez al enemigo, a las tropas estadounidenses, y vimos hombres negros que era algo impensado para nosotros. Eran tipos enormes que jugaban b茅isbol en las calles y nos daban chicles a los chicos, con lo cual el contacto con el enemigo no fue severo. Luego fuimos hacia la zona de ocupaci贸n francesa, y el ej茅rcito estaba compuesto en su mayor铆a por marroqu铆es con turbantes porque los franceses prefer铆an llevarlos al frente de batalla, ya que Marruecos era una colonia de Francia y nos trataron muy bien".

Consultado sobre c贸mo vivi贸 el ocaso de la guerra, Kratochwill argument贸 que "no me acuerdo tanto la llegada de la paz, pero s铆 me acuerdo el tema de los juicios a los nazis y los 煤ltimos meses de la guerra en la radio, que estaban los discursos de Goebbels (Joseph) y de otros nazis, y se daban 谩nimo de que pod铆an ganar la guerra y que estaban en la lucha final. Mi pap谩 fue apresado y estuvo en un campo de concentraci贸n brit谩nico en mayo, de donde escap贸 y nos encontramos meses m谩s tarde. Tras la guerra fue una 茅poca donde las familias estaban separadas y buscaban reencontrarse, reconstruir hogares y eran a帽os de movilidad social y f铆sica. El primero y segundo a帽o no hab铆a dinero y todo era trueque, mi pap谩 era pintor y le pagaban con queso, pan, tocino, era todo as铆. En 1948 emigramos para Argentina".

Germ谩n finaliz贸 diciendo que "la guerra es una mala palabra y qued贸 grabado en mi cerebro definitivamente, el m茅todo para conseguir un objetivo a trav茅s de la guerra es indiscutible, es algo que la gente que no vivi贸 la guerra puede decir que se justifica por los medios, pero cuando uno lo vivi贸 en carne propia es terrible, porque nosotros nos salvamos pero vimos muertos por todas partes y lo terrible fue ver a los heridos c贸mo quedaron. Un amigo m铆o de la escuela en 茅poca de Pascua fue a buscar entre los arbustos lo que cre铆a que era un huevo de Pascua, pero era una granada y vol贸 en pedazos. Cuando uno vive algo as铆, se termina todo tipo de tolerancia".

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