El papa Le贸n XIV carg贸 la cruz en el Coliseo en un gesto hist贸rico por el sufrimiento global
En una ceremonia cargada de simbolismo espiritual, el pont铆fice recorri贸 las catorce estaciones del V铆a Crucis ante m谩s de 30.000 fieles. Es el segundo obispo de Roma en portar personalmente el madero tras san Juan Pablo II.
Este viernes el papa Le贸n XIV encabez贸 el V铆a Crucis en el Coliseo de Roma, marcando un hito en el inicio de su gesti贸n al cargar personalmente la cruz durante todo el trayecto.
Acompa帽ado por el maestro de ceremonias, monse帽or Diego Ravelli, y el cardenal Baldo Reina, el Papa recorri贸 las estaciones dentro y fuera del antiguo anfiteatro.
El gesto, que no se repet铆a desde los tiempos de san Juan Pablo II, busc贸 representar de manera tangible el dolor de la humanidad contempor谩nea en un contexto de guerra e incertidumbre.
Una multitud en oraci贸n y silencio
El Anfiteatro Flavio alberg贸 a una multitud de peregrinos, religiosos y familias que siguieron la procesi贸n bajo la luz de las antorchas. Las meditaciones de este a帽o fueron redactadas por el padre Francesco Patton, fraile menor y ex custodio de Tierra Santa, quien vincul贸 el camino al G贸lgota con los desaf铆os actuales del mundo real.
Al salir de Castel Gandolfo d铆as atr谩s, el pont铆fice hab铆a anticipado que su participaci贸n activa ser铆a una se帽al para mostrar que Cristo a煤n sufre en el presente.
Durante el rito, se alternaron lecturas del Evangelio con reflexiones que interpelaron a los creyentes sobre la indiferencia y las din谩micas de poder.
"El V铆a Crucis no es el camino de quien vive en un mundo de devoci贸n abstracta, sino el ejercicio del que sabe que la fe, la esperanza y la caridad deben encarnarse en la vida real", escribi贸 Patton en uno de los pasajes centrales de la liturgia.
El mensaje de redenci贸n y esperanza
A lo largo de las catorce estaciones, el papa Le贸n XIV mantuvo un semblante de recogimiento, elevando plegarias por las fracturas sociales y la fragilidad humana. El cierre de la ceremonia estuvo marcado por una oraci贸n de abandono y confianza inspirada en san Francisco de As铆s, que reson贸 en todo el recinto iluminado por velas."Danos a nosotros, miserables, hacer por ti mismo lo que sabemos que t煤 quieres, y siempre querer lo que te place", rez贸 el Santo Padre ante los fieles, quienes respondieron con el canto del Stabat Mater.
La petici贸n final de la noche se centr贸 en la capacidad de levantarse tras las dificultades: "Haz que te sintamos cercano, precisamente y sobre todo cuando caemos, tan cercano en modo tal que nos demos cuenta de que eres t煤 el que nos levanta y nos vuelve a poner en el camino".
Con este acto, el Vaticano dio inicio a las celebraciones centrales que culminar谩n el pr贸ximo domingo con la Pascua de Resurrecci贸n.