Las frases de Francisco que sacudieron al mundo: de "驴Qui茅n soy yo para juzgar?" a "Esto no es una guerra"
En doce a帽os de pontificado, Jorge Mario Bergoglio dej贸 citas que abrieron debates, incomodaron a la propia Iglesia y pusieron en palabras lo que millones pensaban pero nadie esperaba escuchar de un papa. Un recorrido por las m谩s recordadas.
Francisco no hablaba como los papas anteriores. No ten铆a el tono acad茅mico de Benedicto XVI ni la solemnidad ceremonial de Juan Pablo II. Hablaba en aviones, en audiencias improvisadas, en respuestas a ni帽os que le hac铆an preguntas inc贸modas. Y en esos momentos, sin discurso preparado, dej贸 algunas de las frases m谩s resonantes del siglo. A un a帽o de su muerte, un repaso por las palabras que definieron su pontificado.
"驴Qui茅n soy yo para juzgar?"
Era julio de 2013. Francisco volv铆a en avi贸n desde R铆o de Janeiro, donde hab铆a participado en la Jornada Mundial de la Juventud. Un periodista le pregunt贸 por la homosexualidad. Su respuesta fue directa: "En un lobby no todos son buenos, pero si una persona es gay, busca al Se帽or y tiene buena voluntad, 驴qui茅n soy yo para juzgarla? El Catecismo de la Iglesia cat贸lica explica y dice que no se debe marginar a esas personas y que deben ser integradas en la sociedad".
La frase dio la vuelta al mundo en horas. Para muchos fue una revoluci贸n viniendo del l铆der de la Iglesia Cat贸lica. Tres a帽os despu茅s fue m谩s lejos todav铆a: en junio de 2016, dijo que la Iglesia no solo deb铆a disculparse con las personas homosexuales, sino tambi茅n "pedir perd贸n a los pobres, a las mujeres explotadas, a los ni帽os explotados por su mano de obra, y por haber bendecido muchas armas".
"C贸mo me gustar铆a una Iglesia pobre y para los pobres"
Apenas tres d铆as despu茅s de su elecci贸n, en marzo de 2013, Francisco dej贸 en claro qu茅 tipo de pontificado quer铆a. En la primera rueda de prensa tras su elecci贸n, en el Auditorio Pablo VI del Vaticano, se帽al贸: "Francisco era un hombre pobre. C贸mo me gustar铆a que la Iglesia fuera pobre... y para los pobres".
No era ret贸rica. Un a帽o despu茅s, en una entrevista con el diario italiano Il Messaggero, fue a煤n m谩s provocador: "Los comunistas nos han robado la bandera. La bandera de los pobres es cristiana. La pobreza es el centro del Evangelio... Los comunistas dicen que todo esto de la pobreza es algo comunista. S铆, claro, 驴c贸mo no?... Pero veinte siglos despu茅s. Cuando ellos hablan, nosotros podr铆amos decirles: '隆Pero si son cristianos!'".
"Yo no quer铆a ser papa"
En un encuentro con estudiantes de colegios jesuitas, un ni帽o le pregunt贸 por qu茅 quiso convertirse en papa. "Yo no quer铆a", respondi贸 Francisco sin dudar. Y agreg贸: "Una persona que quiere convertirse en papa no se ama a s铆 misma. Y Dios no lo bendice".
La respuesta desconcert贸 a m谩s de uno. Pero era coherente con todo lo que vendr铆a despu茅s: el rechazo al Palacio Apost贸lico, los zapatos viejos, el mate en la habitaci贸n 201. Francisco no busc贸 el poder; lleg贸 a 茅l y lo redujo a su m铆nima expresi贸n.
"Abusar de ni帽os es una enfermedad"
Uno de los cap铆tulos m谩s dolorosos de su pontificado fue enfrentar los esc谩ndalos de pedofilia dentro de la Iglesia. En febrero de 2017, en una entrevista con la revista La Civilt脿 Cattolica, fue directo: "Abusar de ni帽os es una enfermedad. Y debemos esforzarnos m谩s en la selecci贸n de los candidatos que quieran ser sacerdotes".
Pero no se qued贸 solo en el diagn贸stico. En octubre de 2021, durante una audiencia papal, admiti贸 la responsabilidad institucional: "Desafortunadamente, hay un n煤mero considerable de v铆ctimas. Me gustar铆a expresarles mi tristeza y dolor por el trauma que sufrieron. Esto es adem谩s mi verg眉enza, nuestra verg眉enza, por la incapacidad de la Iglesia durante tanto tiempo de ponerlos en el centro de sus preocupaciones".
"Esto no es una guerra. Es una crueldad"
Hasta el final de su vida, Francisco us贸 su palabra como denuncia. El 21 de diciembre de 2024, ante el bombardeo israel铆 en Gaza que hab铆a causado la muerte de 25 menores, tom贸 la palabra con una frase que no dejaba espacio a la ambig眉edad: "Ayer fueron bombardeados ni帽os. Esto no es una guerra. Es una crueldad".
Fue una de sus 煤ltimas grandes intervenciones p煤blicas sobre un conflicto internacional. Ten铆a 88 a帽os y cuatro meses despu茅s su coraz贸n se detuvo en la habitaci贸n 201 de la Casa Santa Marta. Pero sus palabras, como siempre, llegaron antes que 茅l.