Le贸n XIV design贸 a Michael Wallace Banach como embajador en la Argentina
El arzobispo estadounidense, de perfil t茅cnico y moderado, llega al pa铆s tras una extensa trayectoria diplom谩tica en destinos complejos como Hungr铆a y Nigeria.
El papa Le贸n XIV nombr贸 este jueves al arzobispo Michael Wallace Banach como el nuevo nuncio apost贸lico en la Argentina.
La designaci贸n del diplom谩tico estadounidense, de 63 a帽os, es recibida como un movimiento estrat茅gico de la Santa Sede para fortalecer el v铆nculo con la gesti贸n de Javier Milei.
Banach es reconocido dentro de la estructura eclesi谩stica como un exponente de la escuela diplom谩tica cl谩sica, con amplia capacidad de di谩logo pol铆tico y un perfil reservado.
Qui茅n es el nuevo nuncio apost贸lico en la Argentina
Nacido en 1962 en Worcester, Massachusetts, Michael Wallace Banach ingres贸 al servicio diplom谩tico del Vaticano poco despu茅s de su ordenaci贸n en 1988.
A lo largo de su carrera, desempe帽贸 funciones en destinos de alta complejidad como Bolivia, Nigeria y Pap煤a Nueva Guinea. Adem谩s, represent贸 a la Santa Sede ante organismos internacionales en Viena, donde particip贸 en debates sobre seguridad internacional y desarme nuclear.
Su destino m谩s reciente fue Hungr铆a, donde gestion贸 la relaci贸n con el gobierno de Viktor Orb谩n.
Su estilo t茅cnico le permiti贸 mantener la fluidez institucional a pesar de las diferencias ideol贸gicas entre el mandatario h煤ngaro y el entonces papa Francisco en materia de inmigraci贸n.
Nexo para un viaje pastoral de Le贸n XIV a la Argentina
La llegada de Banach a Buenos Aires reaviva las expectativas sobre una posible visita papal a la regi贸n.
El nuevo nuncio es un hombre del c铆rculo cercano de Le贸n XIV y su designaci贸n podr铆a facilitar la organizaci贸n de un periplo que incluya a la Argentina, Uruguay y Per煤.
Cabe recordar que, durante el saludo inicial tras su asunci贸n, el pont铆fice respondi贸 afirmativamente ante el pedido de los cardenales Daniel Santurla y Mario Poli para visitar el pa铆s.
"S铆, Argentina y Uruguay", fue la frase del sucesor de Francisco que encendi贸 la esperanza de un viaje apost贸lico que no se concreta desde las visitas de Juan Pablo II en 1982 y 1987.