Quién es la periodista francesa a la que Irán culpa de los ataques
Se trata de Catherine Perez-Shakdam, quien trabajó para medios estatales iranÃes y luego tomó distancia y criticó al régimen. La acusan de señalar objetivos estratégicos para el Mossad.
En el complejo tablero de ajedrez que enfrentan Irán, Israel y ahora los Estados Unidos, un nombre ha pasado de las redacciones de la prensa oficialista en Teherán a las listas negras del espionaje islámico: Catherine Perez-Shakdam. La periodista francesa, que alguna vez gozó de un acceso privilegiado a la cúpula del poder iranÃ, es hoy señalada por el régimen como la "arquitecta informativa" detrás de los recientes golpes estratégicos sufridos por la República Islámica.
Durante años, Perez-Shakdam fue una voz respetada en los medios del sistema iranÃ. Colaboradora de la cadena Press TV y analista frecuente en el sitio web oficial del LÃder Supremo muerto hace solo horas, Ali Khamenei, la periodista logró mimetizarse en un entorno donde la desconfianza hacia los occidentales es la norma. Su conocimiento del islam y su retórica crÃtica hacia Occidente le permitieron entrevistar a figuras de altÃsimo nivel, incluido el fallecido presidente Ebrahim Raisi.
Sin embargo, el misterio sobre su verdadera identidad estalló cuando, tras abandonar el paÃs, Perez-Shakdam reveló su origen judÃo y comenzó a publicar crónicas demoledoras sobre los mecanismos internos del régimen.
La acusación de Teherán ha escalado en los últimos meses de 2025, principios de 2026 y especialmente ahora, ante los ataques norteamericanos e israelÃes. Según fuentes de la inteligencia iranÃ, la periodista no solo realizó labores informativas, sino que habrÃa actuado como un "activo de campo" para el Mossad.
La narrativa oficial sostiene que su acceso a instalaciones gubernamentales y sus vÃnculos con altos funcionarios le permitieron recopilar datos geográficos y logÃsticos precisos. Irán afirma que esta información fue vital para que Israel ejecutara en 2025, ataques quirúrgicos contra centros de comando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) e infraestructura de defensa estratégica que, supuestamente, solo era conocida por el cÃrculo Ãntimo del gobierno.
Guerra de narrativas
Desde su exilio, Perez-Shakdam ha rechazado las etiquetas de "espÃa", definiéndose como una observadora que logró exponer las vulnerabilidades de un sistema autoritario. "No se necesita ser un agente secreto para ver las grietas de un régimen que vive en la paranoia", ha sostenido en sus columnas de opinión.
Para el gobierno iranÃ, el caso de Perez-Shakdam es una humillación que requiere un culpable externo. Al señalarla, Teherán intenta justificar sus propios fallos de seguridad interna, atribuyendo la precisión de los ataques enemigos a una supuesta "traición desde adentro" orquestada por la periodista francesa.
Hoy, cuando la guerra ha estallado y no da tregua, el nombre de Catherine Perez-Shakdam permanece como el sÃmbolo de una de las mayores brechas de seguridad en la historia moderna de Irán.