Pareja de jubilados ganó la Quiniela y se enteraron de la forma más inesperada: "De la tristeza a la alegrÃa"
El matrimonio pasó de la tristeza a la alegrÃa cuando les avisaron que, junto a muchos otros vecinos de su localidad, una localidad humilde, habÃan ganado un increÃble premio en la loterÃa.
Las historias de cómo las personas ganan la Quiniela siempre tienen algo de sorpresa. Y más todavÃa cuando se entrelazan con momentos de vida difÃciles, como ocurrió con una pareja de jubilados que ganaron el Gordo de la LoterÃa de Navidad, justo en el mismo dÃa que estaban de camino a un entierro.
El 22 de diciembre de 2016, Ãngela y José se subieron a un autobús rumbo a Madrid, con el corazón lleno de tristeza por la muerte del esposo de un familiar cercano. Ese dÃa, sin saberlo, se convertÃan en uno de los 300 afortunados de Brea de Tajo, un pequeño pueblo de Madrid, en ganar la loterÃa premiada con 400.000 euros.
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A bordo del autobús, la noticia les llegó a través de su hija Elena, quien les informó que el premio habÃa tocado en Brea. “Nos enteramos de camino al tanatorioâ€, dijeron, y la emoción fue tan grande que incluso los demás pasajeros notaron el cambio en el ánimo de la pareja.
A pesar de la felicidad que sentÃan, Ãngela y José no podÃan evitar sentirse confundidos. Cuando compraron los décimos, lo hicieron más por tradición y “por compromisoâ€, pensando en que no podÃan quedarse afuera de la posibilidad de ganar.Â
Con una probabilidad de 1 entre 100.000, nunca imaginaron que serÃan ellos quienes recibirÃan la llamada de la suerte. Sin embargo, este premio que llevó 120 millones de euros a Brea de Tajo no solo fue un golpe de fortuna, sino una alegrÃa compartida por toda la comunidad.
El Gordo de la LoterÃa de Navidad transformó un dÃa de tristeza en una fiesta colectivaCuando la pareja llegó finalmente a Brea, ya era de noche, pero la plaza estaba llena de vecinos celebrando la inesperada fortuna. Aunque al principio Ãngela y José dudaron si el premio era para ellos, al comprobar que sÃ, se unieron al bullicio y a la fiesta.
La pareja repartió el premio en cuatro partes: entre sus tres hijas y ellos mismos, asegurándose de que todos los integrantes pudieran disfrutar de esa alegrÃa compartida. “No tenemos edad para tener ambición, solo pedimos tener una vida tranquilaâ€, dijeron.
La pareja de jubilados no tenÃa grandes necesidades económicas antes de ganar el Gordo, y no cambiaron su estilo de vida después del premio. Para ellos, lo más importante era la tranquilidad y disfrutar de su vida cotidiana.
Lo único “extraordinario†fue que, con parte de ese dinero, organizaron un crucero para toda la familia. Un recuerdo más de un dÃa lleno de emociones, donde la tristeza y la felicidad se fundieron en una misma jornada. “TenÃamos la casa, el coche, vivimos en el pueblo, mis hijas están trabajando… Soy feliz con la vida que Dios me ha dadoâ€, sostuvo Ãngela.
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Aunque algunos creen que la suerte es solo cuestión de azar, Ãngela tiene una mirada diferente. Para ella, la verdadera felicidad no viene del dinero, sino de saber disfrutar de lo que uno ya tiene. Como dice: “La loterÃa no me tocó solo una vez, me toca cada dÃaâ€.