Los números escolares que pisan fuerte en la Quiniela
VUELTA AL COLE. Datos a seguir durante el primer mes de clases
Con el guardapolvo recién planchado, la mochila cargada y el timbre de vuelta en escena, marzo trae una postal clásica en Ciudad y Provincia de Buenos Aires: el arranque de clases.
En CABA, el ciclo 2026 ya puso en marcha a inicial y primaria el 25 de febrero, mientras que secundaria comenzó el pasado lunes 2; por su parte en la Provincia, el calendario oficial fijó también para el 2 el inicio de clases para la mayorÃa de los niveles y modalidades, excepto secundario que fue el 8.
Y como en la quiniela casi todo tiene traducción, la escuela también juega su propio partido en la tabla de los sueños.
No pueden fallar
La tradición popular que une sueños y números, tan querida por los quinieleros, tiene raÃces en la Smorfia napolitana, adaptada con el tiempo al len- guaje criollo.
De ahà sale ese diccionario sentimental que convierte escenas cotidianas en cábalas de mostrador. Y cuando el aula vuelve a llenarse, aparecen enseguida varios números "bien escolares".
El 02, "el niño", es el abanderado natural de estos dÃas: útil para el chico que arranca primer grado, para el que vuelve al secundario o para el que todavÃa bosteza en la fila.
El 15, "la niña bonita", pisa fuerte en la semana del regreso, sobre todo cuando el primer dÃa llega con moños, cuadernos flamantes y foto familiar en la puer- ta del colegio.
También asoma el 20, "la fiesta", porque el reen- cuentro con amigos, maestros y rutinas tiene bastante de celebración, aun cuando alguno finja cara larga. Más abajo en el pizarrón quinielero aparecen otros candidatos.
El 31, "la luz", para esos hogares donde hubo que encender todo antes de amanecer.
El 34, "la cabeza", ideal para quienes ya hablan de estudio, exámenes y concentración.
El 42, "las zapatillas", entra por mérito propio en temporada de corridas, ac- tos, educación fÃsica y uniformes apurados.
El 50, "el pan", puede guiñar un ojo al recreo y a la merienda.
Y el 55, "la música", suena perfecto para actos, campanas, himnos y ese bullicio inolvidable de los patios llenos.
Claro que no falta el 64, "el llanto", reservado para el que no querÃa madrugar, para la despedida dramática en la puerta o para el alumno que ya descubrió que el verano quedó atrás.
La gracia del juego está en encontrarle señales a la vida diaria sin perder la sonrisa ni la medida. Porque la quiniela puede sumar color a la vuelta al cole, siempre que se la tome como entretenimiento y con responsabilidad.
En marzo, entre carpetas, guardapolvos y sueños numerados, la escuela también tiene sus favoritos.