Los números que laten detrás de la ilusión argentina
MUNDIAL. Datos para jugar durante el transcurso de la Copa
La pelota empezará a rodar el próximo jueves en Norteamérica y, para los quinieleros de ley, el Mundial no llega solo con banderas, cánticos y promesas de otra vuelta olÃmpica: también trae una verdadera pizarra de números con perfume a destino.
México abrirá una Copa inédita, la primera de 48 selecciones, 104 partidos y 3 paÃses anfitriones, pero para la ilusión argentina hay cifras que laten más fuer- te que cualquier fixture.
El primer guiño es inevitable: el 10. Es la camiseta de Lionel Messi, el número que ya no pa- rece de tela sino de altar. A su lado aparece el 23, el del Dibu MartÃnez, héroe de Qatar y dueño de una mÃstica propia cuan- do la suerte se mide desde los doce pasos.
El 9 de Julián Ãlva- rez, el 22 de Lautaro MartÃnez, el 7 de Rodrigo De Paul, el 20 de Alexis Mac Allister y el 24 de Enzo Fernández completan una rueda de nombres que, puesta sobre el paño, tiene peso de selección campeona. También están los números grandes de la historia.
El 78 y el 86 son dos fijas emocionales: las Copas de Menotti y Bilardo, las de Kempes y Maradona. El 22, que ya era camiseta de Lautaro, quedó además marcado para siempre por Qatar 2022, la tercera estrella y la consagración de la Scaloneta.
Si el apostador busca una combinación más larga, el 1978, el 1986 y el 2022 son tres jugadas con memoria de campeón. Y si la fe pide sÃntesis, el 03 recuerda que Argentina va por la cuarta Copa del Mundo. La defensa del tÃtulo comenza- rá para la Selección en el Grupo J, ante Argelia, el 16 de junio en Kansas City.
Esa agenda deja otra tanda tentadora: 16, por el debut; 19, por el número de par- tido que marca el estreno mundialista argentino; y 11, porque el Mundial abre el 11 de junio.
A la vieja usanza, cada cual puede ar- mar su corazonada: fecha, camiseta, estrella o recuerdo familiar. En los bares, en las agencias y en las sobremesas, el fútbol siempre conversa con el azar. También asoma el 48, por el nuevo tamaño del torneo, y el 104, por la cantidad de encuentros que promete esta fiesta gigante.
Pero el mejor número es el que no desordena la vida. Jugar puede ser una cábala, una alegrÃa chica, un modo de acompañar la pasión mundialista; nunca una obligación ni una salida económica.
IMPORTANTE La apuesta responsable empieza por poner un lÃmite, respetarlo y entender que la suerte no se corre de atrás. Que gane Argentina, que ruede la ilusión y que cada número elegido sea apenas eso: un juego, no una necesidad o problema.