Playa, escolaso y... ¿Quién dijo que no se puede divertir?
CUATRO JUEGOS. Para disfrutar en la arena y el mar
Con el mar de fondo, el termo bajo el brazo y ese escolaso que te deja tostado como pebete, la playa se convierte en el mejor casino popular: gratis, sin fichas y con risas aseguradas. La clave es simple: azar para divertirse, apuestas chiquitas (o simbólicas) y reglas claras para que gane el buen humor. Bingo playero El clásico infalible es el "Bingo Playero". Cada uno arma su car- tón en una servilleta con cosas que pasan sà o sÃ: "pibe con tabla", "señora con sombrero gigante", "vendedor de choclo", "pelota perdida", "selfie en la orilla", "gaviota audaz", "perro empapado", "nene con balde". Cuando completás lÃnea o cartón, el premio puede ser un helado, un mate ce- bado por el perdedor... o el honor de elegir la música. Moneda al hoyo Para los que aman el suspenso, va "Moneda al Hoyo": se hace un pequeño cÃrculo en la arena y, desde una distancia acorda- da, cada uno tira una moneda. El que la deja más cerca suma pun- tos; el que emboca, festeja como gol. Otra versión es "La Tapita Viajera": con tapitas de gaseosa se arma una carrera por carriles dibujados; se avanza soplando o con un toque de dedo. Azar, des- treza y carcajadas garantizadas. La Quiniela del Parador ¿Querés algo bien de Números & Destino? Probá "La Quiniela del Parador": sin plata y con puntos, cada uno elige un número del 00 al 99 y lo "juega" con algo gracio- so (una paleta, un caramelo, un chapuzón). El resultado lo define el primer número que aparezca en el entorno: la patente de un auto que pasa, el número del sal- vavidas, el ticket del heladero, la hora exacta cuando alguien grita "¡al agua!". El que acertó, suma; el que no, se rÃe y sigue. Los clásicos naipes Si hay mesa o reposera firme, los naipes son la banda sonora del verano: truco, chinchón, escoba del 15. Y si no hay nada, alcanza con las manos: piedra, papel o tijera al mejor de cinco para de- cidir quién va por hielo o quién se mete primero al agua. Para sumar picante, "El Dado Náufrago": un dado, una lista de desafÃos sim- ples ("cantá un estribillo", "hacé una torre de arena", "contá una anécdota", "imitá al vendedor") y que la suerte mande. Ahora, lo serio: en vacaciones también se juega con respon- sabilidad. Nada de apostar plata que después te falte, cuidado con mezclar juego y alcohol, y ojo con las pertenencias. Si hay menores, que sea siempre con premios inocentes y un adulto organizando. El mejor premio es volver a casa con la piel salada, la panza llena y la sensación de que la suerte -por un rato- estuvo del lado de la diversión.