Abuso sexual: el costo de ser la propia prueba no debería ser tan alto
La denunciante de una violación cuenta con su cuerpo y sus dichos para demostrar el delito. El sistema es revictimizante. Las víctimas hablan cuando pueden. Y la Justicia debería repensar cómo abordar estos procesos.
La violación grupal en Palermo vuelve a poner en escena la complejidad de este delito donde la víctima es la propia prueba. Si bien en este caso se cuentan con testigos, imágenes, no faltó quien sugiriera que ella lo consintió, que si los conocía o no, como si eso cambiase lo sucedido.
Primero vale aclarar que para la ley si una mujer aún comenzada la relación decide que no quiere seguirla, obligarla constituye violación. Si la mujer dice no, es no, tan claro como eso. Aunque este no fue el caso, porque la víctima tal como se vio en las imágenes no estaba en condiciones de dar su consentimiento.
Todo el mundo tiene derecho a la defensa, y eso es incuestionable, pero en nombre de ese derecho no debería poder hacerse cualquier cosa.
El abuso sexual dicen los abogados que es uno de delitos mas difíciles de demostrar. Todo se centra en la víctima. Las pericias físicas por las que es necesario que pase después de haber sido ultrajada.
Es fundamental que no se bañe para que los peritos que revisarán su cuerpo encuentren rastros de él o los agresores. Inevitablemente su cuerpo vuelve a ser expuesto. Las pericias psicológicas, no solo las oficiales sino las de defensa. Muchas veces demostrar que ella no quería, ante abogados que para favorecer a su cliente buscan desvirtuar el debate. Se meten en su vidas con el objetivo de lograr que su testimonio no sea creíble.
Más complejo aún cuando no hay marcas físicas, o cuando la víctima logra hablar muchos años después sobre un delito que en general se comete entre cuatro paredes, sin testigos, con manipulación o amenazas.
Los abusadores suelen ser seres muy sociables, de esos que nadie los cree capaz de cometer semejante delito. Lo cual muchas veces también la pone a la víctima en un lugar de cuestionada.
Las víctimas de abuso sexual hablan cuando pueden, por eso en el caso de los menores el delito no prescribe, porque se sabe que pueden pasar años sin que se lo cuenten a nadie, muchas veces la primera vez que lo hacen es frente a un profesional en la edad adulta.
La mayoría de esas marcas son invisibles. Están expuestas a la revictimización. A tener que pasar por diferentes personas a las que se les cuenta una y otra vez lo que ya no se quiere recordar.
Estos delitos, salvo en el caso de los menores, son de instancia privada, es decir donde la víctima decide impulsar la acción penal, la Justicia debería ser reparadora. Pero ese camino es largo, tedioso, doloroso, y hasta costoso en lo económico, por lo que muchas víctimas deciden no seguir adelante.
¿No debería ser el momento que se vea cómo cambiar el sistema, no debería ser el momento de comenzar a debatir cómo la Justicia se ocupa de este delito?. Hay propuestas presentadas para que el camino que realice la denunciante sea menos revictimizante.
Por empezar ¿no debería declarar solo una vez?. Sin limitar el derecho a la defensa, no se debería poner límites o sanciones a los defensores que pasan cualquier barrera a la hora de beneficiar a su cliente.
Los mismo con las pericias, en el caso de la actriz Thelma Fardin fue sometida a pericias en los tres países que intervinieron en su denuncia contra Juan Darthés. Además de una en pleno juicio pedida por la defensa del actor.
¿No debería ser el imputado el sometido a la las pericias?
Pero claro que estos cambios no vienen solos, tienen que ser acompañados por una sociedad que muchas veces sigue dudando de si la víctima provocó la situación, si lo inventa para perjudicar al hombre. ¿Alguien puede creer realmente que es fácil someterse al proceso judicial?.
Se les pide a las víctimas que hagan las denuncias, y muchas veces después son ellas las que de alguna manera quedan en el banquillo de los acusados aunque no lo sean. O se las deja sola. O infinitos recursos que presentan los defensores buscan llevar al desgaste para que la denunciante no quiera seguir.
Y lo que aún es peor. Al ser un delito tan dificil de demostrar, más cuando pasó mucho tiempo del hecho, puede ser que no se pueda demostrar la culpabilidad y esto no quiere decir que sea inocente. En los casos de abuso sexual infantil pasa mucho, y es espantoso hacerse la pregunta ¿cuántas víctimas más habrá?
El costo de ser la propia prueba no debería ser tan alto.