Acuerdo con bonistas: ahora s铆, bocinas, banderas y cacerolas

El Gobierno logr贸 una respuesta positiva en la renegociaci贸n con los acreedores por la deuda y Argentina se aleja del default.

Por Roberto Su谩rez

Tras una larga negociaci贸n el Gobierno de Alberto Fern谩ndez, alcanz贸 un acuerdo de deuda bajo legislaci贸n extranjera por unos US$ 64.800 millones.

Los cambios introducidos a la 煤ltima oferta implicar铆an modificaci贸n en las fechas de pago, por lo que el valor de la propuesta superar铆a por poco los 54 d贸lares.

La repercusi贸n fue enorme, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street se disparaban hasta un 15% en medio de expectativas por el avance en las negociaciones con los acreedores de la deuda p煤blica. Los bonos en d贸lares de referencia avanzan en torno a un 2% en promedio, despu茅s de un arranque bajista de 2% en promedio, mientras que el riesgo pa铆s argentino resta 36 enteros, a 2.227 puntos b谩sicos a las 16:40 horas.

Si se consolida el acuerdo, es un logro muy importante para el gobierno pero fundamentalmente, para el conjunto de la sociedad, ante tantas crisis econ贸mica y social, y la peor de todas, la sanitaria por la pandemia que acosa al mundo.

Ser铆a bueno festejar el avance, tocar unos bocinazos, golpear las ollas y hacer flamear la bandera nacional, como se viene haciendo en los 煤ltimos tiempos en el marco de la grieta que deteriora las relaciones en el pa铆s.

El grave y eterno drama de la deuda externa Argentina debe ser siempre un tema nacional, un problema de estado, un motivo por el que hay que hacer una pausa en la lucha pol铆tica, de cicatrizar la grieta, un factor para poner un pa帽o fri贸 ante tanta crispaci贸n de uno y otro lado.

Una ocasi贸n para que cerremos o posterguemos el cap铆tulo de las acusaciones y recriminaciones. Por ahora, en este tema, el problema est谩 afuera, no dentro de la Argentina. Los Buitres nos atacan a todos.

Debemos entender todos los argentinos que los fondos buitres act煤an como aves rapaces, de all铆 su denominaci贸n. No abandonan la vigilia hasta comerse los despojos, en este caso persiguiendo obstinadamente cobrar el valor nominal de bonos m谩s cuantiosos intereses sobre deudas compradas por centavos, generalmente a pa铆ses en desarrollo que sufren o sufrieron crisis econ贸micas agudas, como la nuestra.

La especulaci贸n no tiene fronteras y las pr谩cticas de estos depredadores financieros se desparraman por todos los rincones del planeta, no hay mecanismos concertados a nivel internacional para impedirlas, y todav铆a consiguen sentencias que los amparan, como estas contra la Argentina, o lobistas extranjeros y algunos lamentablemente, nacionales, que los defienden.

El gobierno entendi贸聽y la oposici贸n pensaba igual, que la negociaci贸n es la 煤nica opci贸n en un escenario de alta debilidad financiera externa.

Varios sectores opuestos al Gobierno聽y economistas racionales han apoyado ese camino. Es que contra esa fauna depredadora que se alimenta de la crisis, viven de la crisis y aceleran la depresi贸n, con los nuevos piratas del capitalismo moderno, los argentinos debemos hacer una causa com煤n.

Para ello es necesario llegar a un acuerdo nacional.聽Los acuerdos crean un 谩mbito protegido de la confrontaci贸n pol铆tica que permite una acci贸n eficaz para resolver un conjunto de desaf铆os vitales para el pa铆s.

Los pactos pol铆ticos sociales fueron, en ocasiones, instrumentos esenciales para que algunos pa铆ses iniciaran una etapa de estabilidad y desarrollo. Los principales partidos y las organizaciones sindicales y empresariales lograron, en momentos cr铆ticos, coincidir en un conjunto de criterios y compromisos que marginaban de la competencia pol铆tica y de las demandas sociales los temas acordados.

Hoy ante esta dura situaci贸n es necesario que todos prioricen, por un tiempo limitado, el inter茅s general respecto de sus conveniencias inmediatas. Lo cual suele ser dif铆cil de lograr, pero no imposible.

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