LA COLUMNA DE JOS脡 NAROSKY

Christian Barnard: el hombre detr谩s del primer trasplante de coraz贸n

El cirujano sudafricano pas贸 a la historia el 3 de聽diciembre de 1967. Esa jornada聽logr贸 concretar el primer trasplante card铆aco. La operaci贸n se le realiz贸 en聽Ciudad del Cabo a un hombre de 55 a帽os聽que sobrevivi贸 18 d铆as.

Por Jos茅 Narosky.

Un 3 de diciembre de 1967, se realiz贸 el primer trasplante de coraz贸n en la historia de la medicina. Louis Washkansky, comerciante sudafricano de 55 a帽os, ingres贸 al hospital de Ciudad del Cabo afectado de esclerosis card铆aca, mal que no le dejaba ninguna esperanza de vida.

El hombre conoc铆a su pr贸ximo fin y escucho con inter茅s la propuesta del cirujano Christian Barnard: -鈥溌縀star铆a dispuesto a ser el primer receptor del mundo de un trasplante de coraz贸n?鈥.

Washkansky no ten铆a nada que perder y dio su autorizaci贸n. Poco tiempo despu茅s, una mujer de 25 a帽os, sufri贸 un accidente automovil铆stico e ingres贸 al hospital en agon铆a. Muri贸 a las pocas horas y su familia consinti贸 que fuera la primera donante de un coraz贸n.

La operaci贸n dur贸 5 horas; hacia el final de la misma, un electroschok puso en marcha el coraz贸n de la mujer dentro del pecho del hombre. Aunque el receptor sobrevivi贸 solamente 18 d铆as, su caso abri贸 nuevas perspectivas a la medicina.

El Dr. Barnard, ten铆a en ese momento 45 a帽os. Se hab铆a preparado durante 7 a帽os en los dos pa铆ses m谩s avanzados en Cardiolog铆a: Rusia y EE.UU.

Para los cirujanos de todo el mundo, la intervenci贸n pionera de Barnard fue una se帽al de largada. Apenas tres d铆as despu茅s, m茅dicos de Nueva York trasplantaron en un bebe un coraz贸n ajeno, aunque el ni帽o falleci贸 pocas horas m谩s tarde. Y cinco a帽os despu茅s, en 1972,聽un avance crucial, con el descubrimiento de la ciclosporina, permiti贸 sortear el gran impedimento de este tipo de operaciones: el rechazo inmunol贸gico.

A partir de all铆, la medicina de los trasplantes tom贸 un impulso inesperado. Hacia mediados de los a帽os 90 la tasa de supervivencia se increment贸 hasta alcanzar un 85 % de sobrevivientes, un a帽o despu茅s de la operaci贸n. Y un 70 % segu铆an viviendo todav铆a cinco a帽os despu茅s.

Hoy el promedio de sobrevida de los trasplantados es de 12 a帽os. Solo en nuestro pa铆s se implantan anualmente cerca de 100 corazones. Sus intervenciones ten铆an muchas cr铆ticas de tipo religiosos y racial. Pero Barnard sab铆a que un microbio puede empujar una calumnia y un gigante no puede detenerla. Y ten铆a 鈥揾umano al fin- dos flancos d茅biles.

Christian Barnard qued贸 en la historia de la medicina (Archivo).

El primero, su respeto al pr贸jimo. En su pa铆s, Sud谩frica, reg铆a el 鈥渁ppartheid鈥 esa aberraci贸n que menoscaba a las personas por su color. 脡l introdujo en su quir贸fano enfermeras mestizas-uno de sus pecados-, cuando esa tarea era asignada solo a enfermeras blancas.

驴Pero cu谩l era su otra desventaja?. Pues que separado de su mujer, teniendo 茅l 46 a帽os, se cas贸 con una bella compatriota de 19 a帽os. Separado nuevamente y teniendo ya 62 a帽os, se cas贸 con una modelo de 20 a帽os. Confesaba que no era un hombre puro frente al sexo femenino, pero aclaraba que valoraba la pureza. Sab铆a que en la lucha contra el instinto mueren todos los Quijotes.

A comienzos de 1983. Teniendo 61 a帽os, una severa artrosis en sus manos, le indic贸 que deb铆a dejar la cirug铆a. Y lo hizo con dolor. Pero Barnard ya est谩 en la historia de la Medicina. Fue un verdadero precursor. Nuestro pa铆s tuvo el honor de ser el segundo pa铆s de Am茅rica donde se realiz贸 un trasplante exitoso, aunque el paciente sobrevivi贸 poco tiempo.

Lo efectu贸 el Dr. Miguel Bellizzi de 41 a帽os y lo realiz贸 en Lan煤s, en el Gran Buenos Aires. Fue el trasplante n煤mero 19潞 en el mundo. Un logro argentino, sin duda, que se efectu贸 solo meses despu茅s del primer trasplante.

Y lleg贸 un 2 de septiembre de 2001. El Dr. Barnard estaba de vacaciones en la isla griega de Chipre. Cuando, un infarto abat铆a definitivamente el coraz贸n de un hombre que salv贸 cientos de corazones y que no pudo salvar el propio.

聽Y un aforismo final para Christian Barnard que no solo tuvo ideas; sino que tambi茅n tuvo ideales. 鈥淟a obstinaci贸n por un ideal inmuniza contra los fracasos鈥.

Por J.N.

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