Condena a Alperovich: un fallo que derriba la impunidad del poder y valora el testimonio de la denunciante
El ex gobernador fue condenado a 16 años de prisión por el abuso de su sobrina que además era su empleada. La sentencia no está firme, pero el mensaje para vÃctimas y victimarios es contudente. Nunca más el silencio.Â
"Estoy segura que ninguna persona que haya sufrido violencia sexual quisiera estar en este lugar, desnudando la intimidad más dolorosa de su vida. Pero nos obligan a encontrar en esta manera la posibilidad de ser escuchadas. Ya no nos callamos más, pero tampoco queremos hablar por lo bajo de lo que nos pasa, de lo que sentimos, de lo que nos hicieron y de cómo hacemos para volver a la vida después de que hechos tan traumáticos nos la cambiaron para siempre".
Asà se expresaba en un carta pública la sobrina de José Alperovich tras denunciarlo en 2019 por abuso sexual cuando era su empleada además. En aquel momento estaba sola frente a un hombre que era senador nacional, que habÃa sido tres veces gobernador de Tucumán.
Sabiendo seguramente, como todas las vÃctimas de delitos sexuales, que su testimonio, su vida iban a ser cuestionados, puestos en duda. No solo se enfrentaba como la mayorÃa de las denunciantes a un familiar, si no a un hombre con poder.
Su camino en ls búsqueda, como también es una constante en este tipo de delitos, no fue fácil. Pero llegó al juicio, logró mantener su imagen y su nombre fuera de los medios tal como fue su elección, dio su testomonio frente al juez Jose MarÃa Ramos Padilla. Â
El martes Alperovich fue condenado a 16 años de prisión, inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. El juez también ordenó que se le tomen muestras para ingresar al Registro Nacional de Datos Géneticos, conocido popularmente como registro de violadores. Ordenó también su inmediata detención y traslado a la cárcelÂ
Es cierto que la condena no está firme. Su defensa apelará insistiendo con el pedido absolución sosteniedo su inocencia.
También es cierto que hace unos años, cuando ella lo denunció era dificil pensar que ese hombre poderoso podÃa quedar tras las rejas.
El juez creyó en el relato de la denunciante. Pero también los constató con los elementos que el fiscal Sandro Abraldes le aportó desde lo ténico y los testigos, su amilia que la vio destruirse fisica y psicológicamente cuando sufrÃa en silencio.
Ella, como tantas, se calló por miedo, pero también por la confusión y la vulneravildad con la que se atraviesa el abuso sexual.
Luego el miedo que no se le crea, que se piense, en su caso, que buscaba fama, que estaba despechada, que querÃa avanzar en su trabajo. Tantas de las "explicaciones" con la que la sociedad niega el ataque sexual entre cuatro paredes y atravesado por la manipulación.
Otro de los puntos del fallo es que el juez sostiene que los abusos se comtieron "mediando intimidación, abuso de una relación de dependencia, de poder y de autoridad"
Lo que permite que aquellos que creen que el poder los ampara, les da vÃa libre sobre los cuerpos y la vidas de otros, se acabó. La impunidad del poder también puede caer.Â
Este fallo no está firme, es decir que podrÃa ser modificado en instancias superiores, pero para los hombres que se creen que el poder les da impunidad es ejemplificador. La ley existe.
La denunciante fue escuchada, lo que le permite a muchas otras ver que se puede salir, que pueden ser reparadas por la Justicia, que su palabra vale.
"Estoy acá contando lo que vivà por mi seguridad pero también para que otras mujeres se animen a hablar. Esto no me mató, me puedo proclamar y me puedo defender. Me puedo recuperar, me puedo cuidar, me puedo elegir. Hoy elijo no callarme nunca más. A pesar de que me decÃa, en pleno horror: \'cállate, ¿no ves cómo estoy?\', para tapar todos mis no. No me callo nunca más. Este es mi nunca más. Ojalá también sea el nunca más de todas aquellas que queremos dejar de callar", decÃa la sobrina de Alperovich es su carta pública. No nos callamos nunca más.