De la "cultura" agrietada al "di谩logo" virtual
Opini贸n por Roberto Tassara.聽
trassara@cronica.com.ar聽
En la infancia de la generaci贸n setentista (la del modelo nac&pop), el “tirano pr贸fugo” y su maldito engendro estaban borrados de los manuales de historia y de los discursos oficiales. Nuestra cultura, custodiada por los masones del partido militar, era demoliberal. Con el “virrey” Ongan铆a, cat贸lico practicante, pas贸 a ser “occidental y cristiana”.
La contraparte de ese modelo cultural fue monopolizada por el marxismo-guevarismo. Al justicialismo, penetrado desde la izquierda, no se le reconoc铆a modelo cultural propio. La derecha lo repudiaba por plebeyo y antidemocr谩tico; la izquierda, por el cine de “tel茅fono blanco”, pese a que Mirtha Legrand era idolatrada en Cuba por sus filmes, los 煤nicos que pod铆a importar la isla bloqueada.
Con el abrazo a Balb铆n, el Per贸n del retorno simboliz贸 el cambio cultural que hoy aspiran a heredar los aprendices que lo acusan de “populismo”. La “cultura letrada” que Cristina adora le respondi贸: “Cuanto peor, mejor: que venga la dictadura”. A fines de los setenta, la “plata dulce” de Mart铆nez de Hoz redund贸 en “beneficio cultural para la clase media, que pudo viajar al exterior”, seg煤n el ex ministro de Videla.
En el gobierno de Ra煤l Alfons铆n, el Club de Cultura Socialista razonaba que la renacida democracia no era fruto de una evoluci贸n cultural, sino de la derrota de la dictadura en Malvinas. El fracaso del alfonsinismo instal贸 la cultura en el discurso de los pol铆ticos que prefer铆an no hablar de otros temas.
Hasta un Menem, ya sin melena ni patillas, lament贸 el “stalinismo” de “una personalidad destacada” como el novelista ruso Le贸n Tolstoi. Pero, al morir Tolstoi, Stalin ten铆a 38 a帽os, estaba preso y faltaban a煤n 7 a帽os para que los bolcheviques tomaran el poder. El hiperprotagonismo de la cultura inspir贸 a De la R煤a para culpar a Tinelli por su pat茅tico final: “Cuando fui a su programa -dijo-, pagu茅 por mi buena fe”.
La crisis de 2001 resucit贸 al Disc茅polo de la “mishiadura” preperonista. Con Cristina, se festej贸 “el acceso a la cultura” como uno de los “gestos redistributivos” de su reinado. Mientras, de la ense帽anza media egresaban semianalfabetos y el sistema educativo argentino ca铆a debajo de Chile, Per煤 y Brasil.
La contrapartida de la “grieta”, ahora, es la cultura del “di谩logo”. A todos nos llegar谩 el turno de hablar, aunque muchos deber谩n seguir esperando a ser escuchados. Tal vez la definici贸n m谩s certera sea la de Eduardo “Tachuela” Duhalde: “Soy parte de una dirigencia de mierda que ha fracasado”.聽
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