Dolor e impotencia, las sensaciones 25 a帽os despu茅s
Opini贸n por Javier Carrodani.聽
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@javiercarrodani聽
Parece mentira, pero ya transcurri贸 un cuarto de siglo desde aquel salvaje atentado contra la sede de la AMIA en la calle Pasteur al 600 que, adem谩s de conmocionar a toda la sociedad argentina, signific贸 -o debi贸 significar, en realidad- un segundo golpe a la autoestima del gobierno nacional de entonces, dado que apenas dos a帽os antes se hab铆a registrado otro ataque similar contra la Embajada de Israel, que en ese momento se ubicaba en la esquina se Arroyo y Suipacha.
Pasaron 25 a帽os y, a la l贸gica postura solidaria para con todos los familiares y amigos de los 85 muertos aquel 18 de julio de 1994, y de los centenares de heridos que sobrevivieron a ese d铆a, se le agrega una inevitable sensaci贸n de impotencia ante la evidente falta de castigo a los responsables intelectuales y materiales de semejante acto terrorista.
En la actualidad la causa judicial apunta a la organizaci贸n Hezbollah en coordinaci贸n con el gobierno de Ir谩n, algunos de cuyos funcionarios imputados por el hecho siguieron desempe帽ando tareas hasta hace unos pocos a帽os. Hay quienes dicen que, equivocadamente, se dej贸 de investigar la “pista siria”, que fijaba la autor铆a del hecho en organizaciones vinculadas al gobierno de ese pa铆s.
M谩s all谩 de cu谩l fuese la verdad, la mancha que nunca se borrar谩 para las autoridades pol铆ticas argentinas de ese momento, que encabezaba el presidente Carlos Menem, fue la poca o nula reacci贸n a nivel Estado para esclarecer completamente el hecho, aunque m谩s no fuera por la doble “mojada de oreja” a la autoridad soberana cometida por gente que -en su l贸gica desquiciada- no tuvo mejor idea que traer a Buenos Aires el conflicto ancestral de Oriente Medio.
En 1997, cuando trascendi贸 el mecanismo de encubrimiento utilizado tres a帽os antes, y que incluy贸 el pago de dinero de la SIDE avalado por el juez federal de la causa, Juan Jos茅 Galeano, al detenido Carlos Telleld铆n para que acusara a polic铆as bonaerenses de ser la conexi贸n local del atentado a la AMIA, qued贸 bien en claro que la dirigencia pol铆tica y judicial del pa铆s no estaba, ni de cerca, a la altura de las circunstancias. Y ya desde entonces remontar esa situaci贸n en cuanto a los atentados ha sido casi imposible.