Econom铆a con alma o buscar culpables populistas
Opini贸n por Luis Autal谩n.聽
lautalan@baenegocios.com聽
@luisautalan聽
No en aras del intento de pensamiento cr铆tico, por sobre la elaboraci贸n m谩gica de reflexiones, dejaremos pasar la tentaci贸n de continuar la senda que marc贸 hace d铆as Luciano Bugner, en este espacio bajo el t铆tulo: "Dime qui茅n te para y te dir茅 qui茅n eres". La suscribimos.
De esa s铆ntesis destacada para fotos del a帽o en la Argentina insistiremos que la "devaluaci贸n de la palabra" que remarc贸 el presidente Alberto Fern谩ndez ante la Asamblea Legislativa es tan corrosiva como el riesgo pa铆s. All铆 entonces hay peligros desde quienes toman m谩scaras, con fervor notable, al asumir la defensa de la Mesa de Enlace, aun cuando su contacto con cultivos o hacienda s贸lo revista el incipiente cuidado de un potus en una maceta de su balc贸n/patio.
Es el envite que parte de la sociedad tom贸 con gusto para chocar de frente contra toda raz贸n pol铆tica que saboreara antip谩tica en la contienda por la 125, y tambi茅n ahora, bajo la no casual motivaci贸n que sugieren algunos medios. Es claro, obvio y contundente que la grieta, o sus variantes, no son causa sino efecto de hist贸ricos y c铆clicos desencuentros no casuales.
Que tampoco llegar谩 el d铆a del consenso social al 90%, y que s铆 aparecer谩n quienes nos llamen a su trinchera con seducci贸n de paradigmas cl谩sicos: la ausencia del Estado, el lado oscuro de la pol铆tica, "que todos son lo mismo" y otros t贸picos. Para cimentar esos fundamentalismos del aire acondicionado se necesita generar enemigos: Juan Grabois, por citar un caso, las organizaciones piqueteras y hasta el papa Francisco, entre otros.
Aqu铆 corresponde poner acento en dos asteriscos. El primero yace en considerar que los "dominantes sociales", sobre todo, apetecen cubrir vacantes para los "culpables porque s铆" y si es bajo sospecha de populismo, mejor. El segundo destaque es a la concepci贸n que le impuls贸 el ex cardenal Jorge Bergoglio al Vaticano: la econom铆a con alma. Hermana directa de la trilog铆a "techo, tierra, trabajo", nos parece que es la senda m谩s amable.
Y no lo dir谩n los mercados; empero, la devaluaci贸n de la palabra suele no ser casual.