El Perfume de la radio se "huele" por la oreja

Por Hugo Ferrer

La radio quiz谩s haya sido lo primero que uno escuch贸 despu茅s de los latidos y las primeras palabras de mam谩. En cualquier lugar, siempre estuvo y est谩 encendida. Es compa帽铆a, informaci贸n, cultura, emociones, tristezas, broncas, gritos. 隆Y hasta fue “revoleada” por el aire! Por ese aparato en todos los formatos (desde la Spika, a la “Siete mares”, la del centro musical, la del auto, la del sintonizador “a mano” al 聽digital, la del celular) pas贸 y pasa nuestra vida.

Hay tantas an茅cdotas que muchas confluyen en lo que muchos las hemos vivido.

La radio siempre tuvo vuelo propio. Pudo estar arriba de la heladera, colgada de un 谩rbol, en la cocina, en el cuarto, en el patio, debajo de la almohada, en los lugares m谩s ins贸litos. Lo que importa es ese sonido m谩gico que estremece nuestro cuerpo.

La AM creci贸 con la amenaza de que iba a desaparecer cuando lleg贸 la televisi贸n. Y ni hablar cuando surgieron las FM. Todas son audiencias y se complementan. En la Capital Federal, en el Gran Buenos Aires y en todo el pa铆s, algunas tienen programaciones diferentes y otras se complementan. Con Spotify y las diversas plataformas que potencian los contenidos, la radio no tiene fronteras. Desde una aplicaci贸n cualquiera se escucha lo que uno quiere, donde quiere y cu谩ndo quiere. Y el audio tambi茅n se transform贸 en podcast e invade el universo.聽

La radio no s贸lo es la voz o lo que suena. La radio es la planta de transmisi贸n, los t茅cnicos, los conductores, los columnistas, los operadores, los productores, los creativos de turno. Y los m贸viles (movileros) en la calle, los verdaderos “ojos de la radio”, los que traen la magia y le ponen voz a la imaginaci贸n. Todos esenciales del aire.聽Todos hicimos y hacemos radio.聽

Y est谩n los protagonistas m谩s importantes: los oyentes. Est谩n los fieles de hace a帽os, los que se transportan al pasado y al futuro. Vibran y sue帽an, reconocen las voces, se sienten parte de esa familia del 茅ter y virtual. Tambi茅n es el lugar de las confesiones.聽

La radio tambi茅n festeja con la publicidad, con los anunciantes, que se ha ido adaptando a formatos y a maneras de comunicar. 聽Ese aviso que llega a la gente y que tiene un rating propio cuando se dice “lo escuch茅 por la radio”.聽

Los recuerdos van y vienen. 驴Qui茅n no puso la oreja pegada al parlante? Y en el viaje en auto, sentado atr谩s, escuchando lo que le gustaba a pap谩. E imaginando lo que esas palabras dec铆an…

Ahora, pareciera que todo es m谩s f谩cil para escuchar radio. Pero, basta recordar lo que pas贸 el a帽o pasado para el d铆a del padre con el apag贸n en todo el pa铆s: no hubo ni tev茅, ni radio el茅ctrica, ni carga de celulares por horas. Volvi贸 la radio a pilas. Aparecieron las Spika en todas sus formas.聽

Y es justo recordar a algunos hacedores. Los que han dejado huella y marcado el camino con estilos. S贸lo algunos: Miguel Angel Merellano, lo que logr贸 H茅ctor Ricardo Garc铆a cuando hizo “explotar” con su estilo en Radio Colonia, lo que generaron los Carlos Infante (padre e hijo, en Rivadavia), el estilo que instal贸 Santo Biasatti en Del Plata y en Mitre, la revoluci贸n que gener贸 Daniel Hadad con la creaci贸n de Radio 10 y Mega. 聽聽

El recuerdo de los relatos de los goles por Fioravanti, Jos茅 Mar铆a Mu帽oz, Juan Carlos Morales y H茅ctor Caldiero a la poes铆a que termin贸 en las redes con V铆ctor Hugo, Osval Wehbe y Walter Saavedra. Y ese momento insuperable de llevar la radio pegada al o铆do en la cancha, en plena popular y perderla para siempre: vol贸 por el aire cuando un gol se transform贸 en avalancha. La radio tambi茅n est谩 en los sellos de las noticias con El rotativo del aire (Rivadavia), Mitre Informa Primero (Mitre), Radio Noticias del Plata (Del Plata), Siempre noticias (Radio 10), la frase de “continuidad informativa” que instal贸 Radio Am茅rica o el SIC de Continental. Cada uno con su identidad.

La magnitud de la radio tambi茅n lo dieron las emisoras como Colonia, El Mundo, Belgrano, Excelsior. Y las emblem谩ticas provinciales, como LU12 de R铆o Gallegos, Cadena 3, de C贸rdoba, LV10 de Mendoza, LU5 de Neuqu茅n, entre tantas otras miles de emisoras. Las que est谩n, las que desaparecieron o cambiaron sus nombres.

De los radioteatros, las actuaciones de orquestas completas en los estudios, los efectos “radiales” de la lluvia y truenos聽a las transmisiones en vivo, con audio y video, por Facebook. Y el logro mayor: ese “live” termina en las pantallas de los canales de tev茅. 驴Qui茅n lo hubiera pensado?

Hoy, cuando todo es audiovisual, la radio se reinventa y es cada vez m谩s protagonista. Cada radio tiene su perfume, el que lo identifica. Y se “huele” por la oreja.

P.D.: Esta columna est谩 escrita en homenaje a N茅stor Ibarra.聽

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