El d铆a que Per贸n le dio el gusto a Evita

“Vos quer茅s que la mujer vote, entonces ponete en campa帽a y comenz谩 a preparar la ley para enviarla al Congreso”, le dijo el presidente a su compa帽era, seg煤n public贸 en esta editorial el Decano de la Casa Rosada, Roberto Di Sandro.

EVITA. Casi con sus 煤ltimas fuerzas emitiendo sufragio.

Hace sesenta y seis a帽os, en 1951, la mujer vot贸 por primera vez. Era presidente de la Naci贸n el general Juan Domingo Per贸n, quien luego sum贸 otras dos gestiones presidenciales a lo largo de los a帽os. Todo comenz贸 en 1947, en una tarde que recuerdo por la gran reuni贸n que se hizo en la Casa Rosada, en la que Per贸n convoc贸 al gabinete.

Los tiempos aceleraban la concreci贸n de obras de diversas dimensiones que fueron fortaleciendo al pueblo a trav茅s del trabajo y la dignidad que volv铆an a tener los obreros en todas sus formas. Uno que anot贸 todo para que la historia contenga hechos tan trascendentes como 茅stos, registr贸 en una libreta, hoy amarillenta pero con valor insuperable, aquel instante.

Antes se hab铆a sumado una reuni贸n a solas del entonces l铆der de los trabajadores con su esposa. Quiz谩 los m谩s antiguos que a煤n pueden recordar ese momento trascendental de la historia deben apreciar ese encuentro del matrimonio. All铆 el general le dijo, palabras m谩s palabras menos, mientras la abrazaba: “Vos quer茅s que la mujer vote, entonces ponete en campa帽a y comenz谩 a preparar la ley para enviarla al Congreso”. As铆 fue. Los que vivimos no podremos olvidar nunca ese anuncio que llen贸 de gozo a las argentinas.

Se sumaron entonces todos los sectores femeninos de las diversas entidades a dar a conocer su opini贸n y apoyar la iniciativa. Eva Per贸n se asomaba a la historia para unirse a otras mujeres que tambi茅n dejaron sus huellas en algunos hechos salientes en el mundo. Se vot贸 en noviembre de 1951 y se vio en los caminos hacia las urnas a mujeres de todos los signos pol铆ticos y edades.

Muchas artistas conocidas pusieron su sufragio en los cuartos oscuros del pa铆s y se vio el rostro de las damas que desde los lugares m谩s rec贸nditos dijeron presente para cumplir por primera vez con ese requisito sagrado. A sesenta y seis a帽os de esa jornada inolvidable y a setenta de que se promulg贸 la ley, “Cr贸nica” la recuerda con alguien que sigui贸 de cerca el acontecimiento teniendo en cuenta nuestra tarea period铆stica en la agencia T茅lam.

Per贸n dirigi贸 un mensaje a todo el pa铆s y se帽al贸 la trascendencia del momento que viv铆a la Argentina, y aun cuando los pensamientos de la ciudadan铆a no eran todos coincidentes, en este caso hubo unanimidad para la presencia de la mujer en esta nueva empresa que le deparaba la historia. La mujer hac铆a conocer su opini贸n contundente, para uno o para otro, pero volcaba en ese pedazo de papel lo que necesitaba el pa铆s.

Y ten铆a raz贸n; porque la naci贸n necesitaba de ellas, que fueron sum谩ndose a la pol铆tica en forma vertiginosa hasta ocupar, luego, en el siguiente siglo, cargos de relevancia incluyendo el de presidenta de la Naci贸n. Sus pensamientos, sus an谩lisis, su necesaria palabra en muchos casos cristalizan soluciones en todos los campos, tanto en el Estado como en los m谩s relevantes sectores de la actividad privada.

Despu茅s de los primeros comicios en que la mano femenina enalteci贸 y embelleci贸 las urnas, en la residencia de la calle Austria, donde descansaban Per贸n y Evita, se conform贸 una fiesta con presencias del gabinete e invitados. All铆 Evita mostr贸 su emoci贸n ante su esposo no s贸lo hablando sino tambi茅n derramando algunas l谩grimas por uno de los hechos m谩s trascendentales de la historia argentina. Por eso, porque estoy en vigencia, puedo contarlo.

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