El problema no es que las empresas ganen plata
La contrariedad se da por la simultaneidad de la p茅rdida del poder adquisitivo de la mayor铆a de la poblaci贸n con las noticias de balances con mayores ganancias聽que los anteriores a帽os de firmas que producen y/o comercializan los productos de primera necesidad cuyos precios no dejan de subir.
En medio de la angustia que genera en gran parte de la poblaci贸n el ritmo de inflaci贸n creciente de los 煤ltimos meses, que ante todo se refleja en los constantes aumentos de precios de los art铆culos de primera necesidad, se escucha con llamativa insistencia en medios de comunicaci贸n la idea de que "hay mucha gente, inclusive聽del actual gobierno nacional, a la que le molesta que las empresas ganen plata".
Sin pretender hablar en nombre del gobierno, que en este caso es cuestionado por los distintos instrumentos que ensaya para regular precios, s铆 puede se帽alarse que todo el mundo tiene claro que en la Argentina se vive en un sistema capitalista en el cual el objetivo l贸gico de cada empresa es generar ingresos con los cuales obtener una ganancia respecto de sus gastos o egresos. De otro modo, no podr铆a funcionar y quebrar铆a.
El asunto que genera la pol茅mica tiene que ver con un contexto en el cual la mayor铆a de los habitantes del pa铆s -sean trabajadores registrados, emprendedores monotributistas, trabajadores no registrados, jubilados, pensionados o beneficiarios de asistencia social- ve constantemente reducido su poder adquisitivo, surgen noticias de balances muy positivos -y mejores respecto de a帽os anteriores- de algunos grupos empresarios que se dedican a la producci贸n y/o venta de los art铆culos de primera necesidad que semana a semana vienen registrando aumentos.
Lo que tal vez s铆 molesta, entonces, es el momento. Si, en el mismo per铆odo de tiempo en el que la mayor铆a de los consumidores se ve obligada a reducir sus compras, quienes producen y venden registran ganancias mejores a las anteriores, y eso se da en un contexto de suba de precios casi constante y en porcentajes crecientes, resulta inevitable vincular esa ganancia mayor con la p茅rdida del resto.
Dado este panorama, si, cuando alg煤n funcionario intenta tomar medidas que frenen la tendencia alcista de precios -como los cupos o retenciones a la exportaci贸n de alimentos que tambi茅n se consumen internamente o de acuerdos del tipo Precios Cuidados-, desde el sector afectado se despotrica en nombre de la libertad comercial y acto seguido esa misma voz cuestiona al gobierno por el alto nivel de inflaci贸n interna, es l贸gico que surjan reproches de una parte de la ciudadan铆a.