El sindicalismo busca l铆der para escapar del abismo

Opini贸n por Gabriel Calisto.

gcalisto@cronica.com.ar聽
@gcalisto

El sindicalismo argentino est谩 en crisis. Al igual que el peronismo, una parte de la sociedad est谩 convencida de que sus l铆deres son corruptos, alejados de los trabajadores cotidianos, que buscan su protagonismo en el juego pol铆tico pero sin tener como prioridad la defensa de los derechos del laburante de calle.

En ese marco, el gobierno aprovecha para avanzar en su visi贸n sobre esos mismos derechos adquiridos. En un pa铆s con el 40% de los trabajadores en negro, y con una ausencia casi absoluta de generaci贸n de nuevos empleos, la receta del oficialismo es simple: menos derechos con la promesa de cambiar la situaci贸n.

El resultado de la propuesta es dudoso, pero exige que los sindicatos se paren en la vereda opuesta. Para evitar los esperables reclamos, el gobierno de Mauricio Macri cuenta con numerosas herramientas: desde las denuncias judiciales, que se mueven con una asombrosa coincidencia con las necesidades del oficialismo, a las investigaciones por irregularidades administrativas y hasta las cajas de las obras sociales, imitando un rasgo netamente kirchnerista.

Para colmo de los trabajadores, la crisis de representatividad de la CGT se suma a las internas de los tres sectores en pugna para ocupar el vac铆o que ya dej贸 (de facto) el triunvirato que se despide lentamente.

Hugo Moyano probar谩 su fuerza pasado el mi茅rcoles, con una movilizaci贸n casi en soledad. Si logra evitar la verg眉enza, quedar谩 como el sindicalismo combativo en el nuevo escenario, tan distinto de lo que era cuando asumi贸 Cambiemos. Si fracasa, el abismo lo espera. Luis Barrionuevo amag贸 y se qued贸. Infl贸 la protesta con declaraciones altisonantes como recordar que los presidentes que disputaron reformas con la CGT "no terminaron sus mandatos", pero luego acept贸 el pedido del oficialismo y se baj贸 de la marcha, acusando a Moyano de pactar con el kirchnerismo.

Por 煤ltimo aparece el sector representado por H茅ctor Daer. El dirigente nunca se acerc贸 al reclamo. Muchos especulan con revivir la f贸rmula de la d茅cada del 90: Jorge Triaca (hijo, en este caso), ministro de Trabajo, y un Daer (H茅ctor, no Rodolfo),en la CGT dialoguista.

Para "volver a enamorar" como suele proponer el PJ, la CGT deber谩 renovar toda su estructura y dirigentes. No s贸lo de nombres, sino tambi茅n de formas. Mientras tanto, los trabajadores esperan que alguien represente sus reclamos. Esta vez ser谩 Moyano. 驴Alcanzar谩?

Esta nota habla de: