El trueque, un síntoma indiscutible de la crisis

Opinión por Luis Autalán. 

El club del trueque se repite en varias localidades del conurbano (Carlos Ventura - Diario Crónica)

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lautalan@diariobae.com 
@luisautalan 

El concepto de trueque refiere a la acción de dar una cosa y recibir otra a cambio, sin que intervenga el dinero. Es la forma más primitiva de comercio que registra la historia, y su ejercicio, lejos de constituir su regreso al presente en modo "vintage" o adosado a alguna moda, revela que la crisis económica del país está arrasando el poder adquisitivo de los trabajadores.

El formato de club del trueque asomó en Bernal Oeste en 1995 como una herramienta para oxigenar las economías familiares del Gran Buenos Aires, con un detalle preciso: a falta de dinero, en esos intercambios se utilizaba un valor en papel: los créditos. Ese trueque acompañó en aquellos años de la gestión menemista a quienes no podían soñar con viajar a Miami, el "dame dos" o el acceso a automóviles por mágicos planes de financiación.

Ahora vuelve a aparecer en diversos puntos del conurbano y el interior, ya sin sus "créditos" para el intercambio, emergiendo de la turbulencia económica que se robustece impredecible y a contramano del optimismo del gobierno. Postales a la vista de todos son las imágenes de la televisión que reflejan la escena en la que un ama de casa en pleno invierno confiesa que entrega las botas de cuero que tanto le costó conseguir por una bolsa de alimentos y otros artículos de primera necesidad.

La gama de otros canjes entre vecinos del lugar enfatiza los síntomas de la crisis: pañales, juguetes, libros y hasta trueque de servicios entre plomeros, gasistas, electricistas, pintores y demás. Son historias crueles de la vida respecto de quienes buscan supervivencia aun desde la desesperanza. Ni por asomo podrá inferirse que esos hombres y mujeres creen que ser pobre es "cool".

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