Elecciones 2021: sondeos y opini贸n p煤blica

Columna de opini贸n de Roberto Su谩rez.

Por Roberto Su谩rez

roberto.suarez@grupocronica.com.ar

Se acercan las elecciones y una vez m谩s estamos frente a esa repetida din谩mica pol铆tica mediante la cual la opini贸n p煤blica ha sido reducida a los sondeos de opini贸n.

A partir de la segunda mitad del siglo pasado, la incursi贸n de los sondeos de opini贸n en el campo de la pol铆tica ha transformado las relaciones de fuerza en los reg铆menes democr谩ticos. No deja de sorprender la forma en que la noci贸n de p煤blico se ha transformado y la manera tambi茅n en que esta reorganizaci贸n de fuerzas en el 谩mbito pol铆tico ha venido a reconfigurar el concepto mismo de la democracia.

Por otro lado, la publicaci贸n de los resultados de las encuestas frecuentemente sustituyen el debate p煤blico de los mismos asuntos consultados en este tipo de estudios. En este sentido, la sondeocracia puede ser caracterizada como un mecanismo de sintetizaci贸n de las valoraciones que sobre un tema podr铆an debatirse ampliamente a trav茅s del di谩logo.

Roberto Su谩rez.

La sondeocracia nos lleva a estar inmersos ya en la campa帽a proselitista y donde comienza a pesar la opini贸n p煤blica. Todos sabemos que el poder coercitivo de la opini贸n p煤blica es muy grande por sus implicancias y por el anonimato de su influencia.

Suele vincul谩rsela de manera casi exclusiva a determinadas modas que influyen decididamente en la marcha de la sociedad.

Es importante comprender que la opini贸n聽p煤blica聽 no se forma por la suma de las opiniones individuales. Es amorfa. No se concreta. A veces genera participaci贸n, pero no tiene por s铆 misma las calidades de consenso.

El Estado y la pol铆tica se someten peri贸dicamente a la prueba de su convalidaci贸n a trav茅s del pronunciamiento popular, que se expresar谩 influido en parte por la opini贸n p煤blica prevaleciente en el preciso momento de la consulta.

As铆 queda planteado el problema de la democracia de hoy en la sociedad medi谩tica y de las grandes concentraciones econ贸micas.

De ah铆 que la tarea m谩s importante del pol铆tico sea decir su verdad y difundirla, superando ese conocido miedo a ser sometido al esmeril por expresarse diferente a la opini贸n p煤blica.

El Estado leg铆timo reclama a pol铆ticos, polit贸logos, fil贸sofos y soci贸logos el an谩lisis de f贸rmulas que permitan compatibilizar la democracia, que requiere de la participaci贸n racional que origina el consenso, con los multimedios, de modo de preservar la insustituible libertad de prensa y el igualmente imprescindible derecho a la correcta informaci贸n.

La opini贸n p煤blica libre requiere la competencia de los medios de comunicaci贸n y diversas garant铆as a los partidos pol铆ticos para el ejercicio de su derecho de difundir sus opiniones, cr铆ticas y propuestas.

Uno de los grandes logros de la democracia es facilitar a la sociedad un accionar m谩s o menos organizado de sus integrantes a trav茅s del consenso.

Y si bien no se puede suponer que ese consenso sea inmutable, hay que evitar que un impulso desenfrenado de la opini贸n p煤blica acelere su ritmo de cambio m谩s all谩 de las reglas b谩sicas que enmarcan el comportamiento social, y lo oriente negativamente.

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