Excesos nocivos: cap铆tulo "optimismo"
Opini贸n por Luis Autal谩n.聽
@luisautalan聽
lautalan@baenegocios.com.ar聽
La tendencia a ver y a juzgar las cosas en su aspecto m谩s favorable suele considerarse en la doctrina de la jactancia nacional como un s铆ntoma de inmadurez. Empero a los defensores del optimismo se los puede situar en una y otra vereda de la grieta. Incluso desafiantes, a riesgo de la cuasi certeza de que la esperanza suele tener demasiada buena prensa.
Ni siquiera merma el 谩nimo de entendidos semblantear que tal definici贸n consta de fe, o sea creer porque s铆. En revisionismo corto, se aprecia que los damnificados de momentos bravos como los 90 y desde ya 2001 sobrevivieron, ante el desempleo o sucesivas crisis que arrasaron con sus ahorros. L茅ase, ciudadanos que establecieron un videoclub, o tripularon un rem铆s, mientras que otros volvieron a creer en los bancos o reflotar una pyme, entre varios casos.
En contraposici贸n y ante el debate central de agenda cotidiana, respecto a motochorros o la mayor baja de edad para imputar penalmente a los menores, se escucha en p煤blico a letrados que por un lado aceptan que la igualdad ante la ley no existe y sin pudor esgrimen que para poner fin a la inseguridad s贸lo existen dos alternativas: c谩rcel o cementerio.
Al ascender en la escala jer谩rquica del poder encontramos que el presidente Mauricio Macri -de cara al fracaso del modelo econ贸mico- lament贸 su exceso de optimismo ante la puja que sin cercan铆a al empate va ganando la inflaci贸n. Se recuerda, el jefe de Estado vislumbr贸 al asumir que el t贸pico era de sencilla resoluci贸n, e incluso invit贸 a que se evaluara su gesti贸n respecto de los niveles de pobreza.
Sin alguna propuesta de soluci贸n y desde este borrador, nos aferramos a otra utop铆a: que de existir la eternidad se nos permitiera acceder a las charlas por WhatsApp, que, en el grupo "pr贸ceres argentinos", desarrollan nuestros antepasados ilustres respecto del presente.