Forzando a dialogar, la CGT va a fondo
Opini贸n por Gabriel Calisto.聽
Este lunes hay paro general de la CGT. Es el tercero durante la presidencia de Mauricio Macri. El segundo y medio, mejor dicho, porque hubo uno -mientras se votaba la reforma previsional, en diciembre pasado- que dur贸 medio d铆a. Los dos anteriores estuvieron signados por las internas de los dirigentes gremiales sobre qui茅n conducir铆a la central, qu茅 postura adoptar铆an frente al Ejecutivo y cu谩l ser铆a el futuro de los trabajadores.
脡ste tambi茅n podr铆a serlo, porque nada de eso se defini贸 en todo el tiempo que pas贸 desde el 6 de abril de 2017 hasta este lunes. Sin embargo, la realidad se impuso de tal forma que dialoguistas y combativos, que moyanistas, gordos, independientes y cuantos grupos internos puedan definirse, entendieron que era necesario hacer una medida de fuerza.
Como suele suceder, la previa estuvo signada por los cruces verbales entre funcionarios del gobierno nacional y los dirigentes sindicales. Lo que no hubo -jam谩s hasta ahora- es un di谩logo profundo sobre el futuro de los trabajadores. El gobierno plante贸 un camino, que los gremios rechazan.
Ese rumbo est谩 plasmado en la reforma laboral enviada al Congreso en distintas partes, una estrategia perge帽ada para lograr un consenso negociado, que fue descartado por el peronismo -a pedido de la CGT- antes si quiera de comenzar. El oficialismo, que reconoc铆a errores y anunciaba con una sonrisa giros de 180 grados en alguna de sus posturas, qued贸 definitivamente abandonado a principios del a帽o pasado.
Habr谩, s铆, seguramente, un llamado al di谩logo a los popes sindicales. Se har谩n anuncios de acuerdos (obras sociales, trabajo para los j贸venes, etc.). Pero nada de impacto. Para eso deber铆a haber di谩logo, y no s贸lo reuniones. Lo se帽alaron en reiteradas oportunidades los opositores dialoguistas, que buscaron por todos los medios negociar con el gobierno en la disputa por las tarifas de luz y gas.
Lo mismo hicieron desde la Iglesia. Y tambi茅n los gremialistas que no quieren que triunfe la postura de Pablo Moyano, de ir al choque contra el oficialismo. Pero frente a todos esos pedidos, el gobierno ratific贸 su rumbo. Quiz谩s el paro lo obligue a dialogar de verdad. O quiz谩s todo siga empeorando.