La Justicia, en un cono de sombras

Opini贸n por Anal铆a Caballero.聽

Julio De Vido聽se qued贸 sin abogados.聽

acaballero@cronica.com.ar聽
@analiacab聽

De los tres poderes sobre los que una rep煤blica asienta sus bases, el Judicial es, idealmente, el m谩s confiable y transparente, transversal a la dirigencia de turno y, por sobre todas las cosas, apol铆tico. A diferencia del Ejecutivo y el Legislativo, sus miembros no son elegidos a trav茅s del voto popular, lo cual deber铆a garantizar dichas caracter铆sticas.

Sin embargo, en Argentina, la Justicia es esa instancia a la que nadie que espera resolver algo pretende llegar. Cual manto de niebla, conforma una zona gris que dificulta la visi贸n y obstaculiza el fluir de los acontecimientos. En nuestro pa铆s, la muerte del fiscal que investigaba el atentado a la AMIA lleva dos a帽os y medio sin tener un “diagn贸stico” definitivo e irrefutable sobre si fue suicidio o un asesinato.

El repentino apuro pre-elecciones hizo que haya nuevos peritajes y pronunciamientos de la Corte Suprema por el caso, una investigaci贸n en la que Viviana Fein, a cargo originalmente, se tom贸 semanas para ordenar an谩lisis en el veh铆culo de Alberto Nisman, por citar un dato “de color”, en una causa con tantas idas y vueltas, marchas atr谩s y dudas sobre todos los involucrados, que est谩 cerca de consagrarse como papel贸n hist贸rico.

Santiago Maldonado lleva desaparecido casi dos meses, pero reci茅n en el d铆a 49 el juez Guido Otranto 驴pudo? 驴quiso? allanar el Pu lof en Resistencia, de la comunidad mapuche. Por supuesto, sobrevinieron segundas lecturas sobre estos casos que amenazan tornarse en “pos-verdades”: a Nisman lo mat贸 la corrupci贸n kirchnerista, y a Maldonado lo desapareci贸 la incapacidad del gobierno actual.

Dos vidas en la l铆nea de fuego de la dial茅ctica pol铆tica, y el ida y vuelta de un juego que se queda en la oratoria y busca lastimar al adversario sin modificar los errores de los dirigentes ni padeceres de nuestra sociedad. A seis d铆as de que se inicie el juicio contra Julio de Vido por la “tragedia de Once”, todos sus defensores renunciaron.

Los argumentos: no vale la pena defenderlo, porque en cierta forma “ya est谩 condenado”. Cosa que advirtieron horas antes de que arranque el proceso. Maniobras dilatorias, campa帽as difamatorias; nuestra Justicia es ese lugar donde todo se pone difuso y las esperanzas de ser un pa铆s serio se diluyen.

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