La demostraci贸n de fuerza pol铆tica que fall贸
Opini贸n por Gabriel Calisto.聽
Los pases de factura internos, las rispideces y los errores propios del oficialismo llevaron a Cambiemos a mostrar su peor cara para defender la reforma previsional reclamada por el Fondo Monetario Internacional.Por primera vez, y envalentonado tras la victoria que le dio mayor peso con el recambio legislativo, el gobierno nacional no se ocup贸 de construir consenso. No negoci贸. Quiso imponerse, como muestra de fuerza, y le sali贸 mal.
En el medio, el caos. Interno y externo. Los opositores que no abrevan en el kirchnerismo suelen decir que Cristina Kirchner y el presidente Mauricio Macri se necesitan y son "dos caras de la misma moneda". Dentro del caos de los 煤ltimos d铆as se vio esa faceta del macrismo, con dirigentes repitiendo algunos de los vicios de "los K", como negar la realidad.
As铆, mientras la pobreza del kirchnerismo era "m谩s baja que en Alemania", para el diputado del PRO Pablo Tonelli, "los jubilados van a perder plata, pero no poder adquisitivo". O para la vicepresidenta, Gabriela Michetti, "es demag贸gico que un jubilado cobre 15.000 pesos".聽
Incluso para alguien que deber铆a ser un especialista como Emilio Basavilbaso, el titular de la Anses, "las jubilaciones en Argentina est谩n por encima de la mayor铆a de los lugares del mundo". Una falsedad similar a la comparaci贸n con la Alemania que domina Europa. A eso habr谩 que sumar otra cuesti贸n marcada por la pasi贸n de la grieta y los tiempos de pol铆tica a matar o morir. No toda protesta es un intento golpista.
Es esperable, para este gobierno o cualquier otro, que si se aplica un recorte a los jubilados, la gente se movilice contra dicho proyecto. Es sano, hasta para celebrar. Quienes marcharon el jueves no llamaron a derrocar al gobierno. No pidieron la cabeza de Macri, ni siquiera del titular de la Anses.
No comandaban ej茅rcitos ni tanques que amenacen al poder constitucional, como marca nuestra triste historia reciente. Errar el diagn贸stico lleva a exagerar la respuesta. Cambiemos hizo del di谩logo y la negociaci贸n un sello y una marca propia. Abandonarlo lo expone a darle la raz贸n a los que dicen que es kirchnerismo con ajuste.