La fumata blanca, en primera persona
Opini贸n por Alicia Barrios.聽
El 13 de marzo de 2013, fiel a mi rutina en Roma, a las nueve de la ma帽ana estaba en el Medial Center de la Sala de Prensa en la Santa Sede. Reci茅n ba帽ada y con los diarios le铆dos, tomando posici贸n para ir pulsando el movimiento de San Pedro. A medida que se aproximaba la hora de la fumata, sub铆a la temperatura de la informaci贸n y bajaba la meteorol贸gica porque al fr铆o se sumaba una lluvia impiadosa.
Durante todas esas jornadas hab铆a soportado, sin inmutarme, el comentario de algunos colegas argentinos que ninguneaban a Jorge Mario Bergoglio como papable. Lo dec铆an a los medios de todo el mundo. A pesar de ellos, le hac铆an bien, porque le bajaban el perfil, que es eso lo que necesita un verdadero Papa.
Abri茅ndome paso entre las personas que estaban pegadas unas con otras, llegu茅 hasta la tribuna de la Plaza P铆o Xll, donde estaban ubicados los camar贸grafos y reporteros gr谩ficos. Unos todoterreno que aunque diluviara, nevara o cayeran rel谩mpagos, no abandonaban la posta de d铆a ni de noche. Los objetivos de las c谩maras estaban clavados en el balc贸n, pero no sal铆a nadie.
Ah铆 estaba "Carucha", como lo apodaban sus alumnos de la Inmaculada Concepci贸n. As铆 le llamaba en la intimidad.聽
Habr谩n pasado cinco minutos, no m谩s que eso, cuando apareci贸 el cardenal Jean Louis Tauran: "Annuntio vobis gaudium magnum: habemus Papam" ("Os anuncio una gran alegr铆a: tenemos Papa"). Se tom贸 unos segundos para despu茅s decir: "Georgium Marium Bergoglio". Reaccion茅 gritando: "Sos el Papa de los humildes, de los pobres. Ganaron los buenos. Viva el Papa Francisco".
Ah铆 estaba "Carucha", como lo apodaban sus alumnos de la Inmaculada Concepci贸n. As铆 le llamaba en la intimidad. "Carucha" en su versi贸n de Papa Francisco. Saludaba desde el balc贸n a una multitud que lloraba, lo vivaba y aclamaba. Nadie sab铆a qui茅n era Bergoglio. No lo conoc铆an.
De pronto me vi rodeada, invadida, sin tiempo de recuperarme de la emoci贸n, de micr贸fonos que me cercaban, desesperados por saber de 茅l. El mundo no iba a ser el mismo, tampoco mi vida. Gracias a Dios. Tuve el privilegio y la alegr铆a de ser invitada al "Baci Mano". En honor a la verdad, pens茅 que se hab铆an equivocado.
De pronto en el Aula Paulo Vl todo empez贸 a suceder con la velocidad de la Luz. A m铆 no s贸lo me temblaban las piernas sino tambi茅n el pelo. Cuando lleg贸 la hora de acercarme a 茅l, me fui concentrando como si fuera a comulgar. Sub铆 las escaleras de m谩rmol, 茅l abri贸 los brazos de par en par: "脡ramos pocos y faltabas vos". Nos emocionamos. Permanec铆amos teni茅ndonos fuerte de las manos. Pura energ铆a. "Rez谩 por m铆", me dijo como siempre. As铆 empez贸 lo bueno.