LA COLUMNA DE JOS脡 NAROSKY

La historia de Cecilia Grierson, la primera m茅dica argentina

Se recibi贸 un 12 de junio de 1889 y con este doctorado, result贸 ser tambi茅n la primera mujer con t铆tulo universitario de la Rep煤blica Argentina. Sin embargo, para muchos de nuestros compatriotas es un ser humano desconocidos, lo que es injusto.

Por Jos茅 Narosky.

鈥淐ien caricias no borran una bofetada鈥.聽Cecilia Grierson聽resulta para muchos de nuestros compatriotas聽un ser humano desconocido, exceptuando los ambientes espec铆ficamente m茅dicos.聽Y es injusto.

Porque fue la primera mujer que se recibi贸 de m茅dica en nuestro pa铆s, un 12 de junio de 1889 y con este doctorado, result贸 ser tambi茅n la primera mujer con t铆tulo universitario de la Rep煤blica Argentina. Por ese entonces, Cecilia Grierson era una maestra de treinta a帽os, que cumpl铆a su labor en una rep煤blica tremendamente convulsionada, con choques pol铆ticos violentos.

La figura de Cecilia es una de las tantas personalidades olvidadas de nuestro pasado. Mucho antes de ser la 煤nica mujer en un mundo universitario de varones, ya hab铆a demostrado que el tener una f茅rrea voluntad, una tremenda energ铆a y un coraje a toda prueba, no era tan s贸lo un exclusivo don masculino.

Nacida en Buenos Aires en 1859, Cecilia fue llevada por su madre a Entre R铆os, donde poco antes su padre hab铆a comprado una estancia.

Era apenas una ni帽a de 11 a帽os聽cuando el asesinato de Justo Jos茅 de Urquiza, en abril de 1870, origin贸 una revoluci贸n. En pocos meses la fortuna del padre de Cecilia desaparec铆a. Poco tiempo despu茅s falleci贸 su progenitor y su madre qued贸 sola con varios hijos peque帽os.

La estancia propia era apenas ya una pobre extensi贸n de campo, que la desolada viuda trataba de salvar. Desesperada, la mujer envi贸 a su hija a Buenos Aires, al hogar de un familiar, mientras su madre se quedaba en la chacra.

Pero Cecilia Grierson era una muchacha orgullosa.聽Antes de aceptar la hospitalidad de ning煤n pariente, prefiri贸 emplearse como institutriz.聽Era inteligente y sagaz. Sab铆a leer y escribir y hablaba ingl茅s correctamente. Comenz贸 a cursar estudios secundarios en la Escuela Normal. Durante un tiempo permaneci贸 en la gran ciudad. Cecilia extra帽aba a su madre, 聽y a sus hermanos.

Regres贸 al campo entrerriano y all铆, para contribuir a los pobres ingresos familiares, fund贸 una escuela rural en las afueras de Paran谩. Como todav铆a era menor de edad, hizo figurar a su madre como directora.

Por otra parte, a煤n no era maestra. Pero manejar una escuela sin t铆tulo, anulaba todas sus ambiciones de progreso.聽Ya con una idea fija, regres贸 a Buenos Aires, donde logr贸 recibirse de maestra.

Era la 茅poca en que Sarmiento creaba una escuela tras otra. Como director general de escuelas, el gran sanjuanino, desparramaba establecimientos educacionales como si fueran semillas. A Cecilia, maestrita de 18 a帽os, le encarg贸 la direcci贸n de una escuela mixta en Buenos Aires, en la Parroquia de San 聽Crist贸bal.

Nicol谩s Avellaneda era en ese momento presidente de la Rep煤blica.聽Una amiga de Cecilia, Amalia Kenning, estaba muriendo poco a poco, consumida por la tuberculosis.

Fue entonces cuando, s煤bitamente, Cecilia Grierson asumi贸 la responsabilidad m谩s heroica de su existencia. Decidi贸 recibirse de m茅dica, para salvar la vida de su amiga.聽Ingres贸 entonces, en la Facultad de Medicina.

Para costear sus estudios, de noche dirig铆a una de las primeras escuelas nocturnas del pa铆s, en el barrio de La Piedad. Pero Amalia Kanning, su amiga, morir铆a antes que ella obtuviese su graduaci贸n universitaria.

Cecilia ten铆a 30 a帽os cuando recibi贸 su t铆tulo profesional.聽Desde ese momento, no solamente fue la primera m茅dica recibida en nuestro pa铆s, sino tambi茅n la primera universitaria argentina graduada.

Y no pasar铆a mucho tiempo para que su figura adquiriera popularidad. Era generosa, humana, infatigable.聽El presidente Roca le encarg贸 organizar el servicio de primeros auxilios de la asistencia p煤blica y desde ese cargo,la ahora聽doctora Cecilia Grierson聽trabajaba en jornadas que a veces superaban las catorce horas de labor.

Fund贸 la Sociedad de Primeros Auxilios, daba conferencias, dictaba cursos en las escuelas 聽normales, precisamente sobre primeros auxilios.聽Es que quien naci贸 para cantar, no puede vivir en jaula.

Cecilia Grierson, la primera m茅dica argentina, vivi贸 sesenta a帽os.聽Fue un esp铆ritu luminoso, una mujer de incre铆ble fortaleza, que consagr贸 toda su vida a la defensa de la salud de nuestro pueblo, a crear conciencia de la importancia de la higiene, del cuidado de los ni帽os y del peligro de los malos h谩bitos. Fue un esp铆ritu suave y fuerte simult谩neamente y sobre todo generoso. Dio su patrimonio e incluso su salud, en bien de sus semejantes.

Y esta mujer excepcional fallecida en abril de 1934, inspir贸 en mi este aforismo:聽Dar con los ojos cerrados. Recibir, con los ojos abiertos鈥.

Por J.N.

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