CANONIZACI脫N

La historia del santo 铆talo argentino Art茅mides Zatti

El enfermero sanador de Viedma fue canonizado el 煤ltimo octubre por el Papa Francisco.聽

San Art茅mides Zatti, el enfermero sanador de Viedma. Los habitantes a煤n no se recuperan de la emoci贸n. Francisco lo hizo santo. Al tiempo que miles de corazones flameaban de alegr铆a como una bandera. Nada es casual: el enfermero personal de Jorge Bergoglio, Massimiliano Strapetti, de 53 a帽os, le salv贸 la vida en la operaci贸n de colon. Lo alent贸 para que tomara la decisi贸n sin abandonarlo ni un segundo. Gratitud es la palabra que mejor le queda a Francisco.

Bergoglio sab铆a de Zatti desde 1985.Conoc铆a la historia de este hombre que durante 50 a帽os se entreg贸 a los dem谩s. Dej贸 marcas imborrables de un santo que, sin propon茅rselo, constru铆a su santidad. Testimonio vivo: Pedro Pesatti, intendente de Viedma, quien estuvo en la ceremonia y fue recibido por Francisco, es hijo, nieto, vecino de quienes dan fe de que fueron curados por 茅l. Uno de los males m谩s rebeldes de la 茅poca era la tuberculosis. Muchos viven para contarlo. Lo describen como un ser humano de extraordinaria bondad. Para los pobladores del lugar, Zatti siempre fue un santo, a quien veneraron como tal y no par贸 de hacer milagros.

Zatti descubri贸 su vocaci贸n cuando en los salesianos empez贸 su carrera sacerdotal. All铆 mismo se dedic贸 de arranque a los enfermos. Fue destinado al hospital de San Jos茅. Se contagi贸 de tuberculosis. Hizo una promesa: si me curo voy a dedicar mi vida a sanar a los m谩s pobres. Cumpli贸 con su palabra. Fue la primera prueba que atraves贸 en su vida. La segunda fue cuando perdi贸 el hospital. Se decidi贸 construir en ese predio el episcopado. 脡l lleg贸 a dirigirlo. No daba abasto con los insumos, hasta lleg贸 a donar su propio colch贸n y dorm铆a en el suelo. Jam谩s descansaba. 脡l mismo reconoci贸 que le sirvieron para recuperarse los d铆as que estuvo detenido, acusado de dejar escapar a un preso de un hospital.

En libertad choc贸 con la contradicci贸n del desalojo del San Jos茅 donde atend铆a para llevar adelante la obra de una casa para el obispado. No logr贸 convencer a nadie y empezaron a demoler el lugar con los enfermos adentro. Recordaba el pasaje de Cristo cuando estaba en la cruz y dec铆a: "No saben lo que hacen". Llev贸 enfermos a las casas de los vecinos y las quintas de los salesianos hasta que encontr贸 un lugar definitivo que hoy lleva su nombre.

Muri贸 en 1951. Ten铆a c谩ncer. En la previa del final quer铆a demostrar que ten铆a esa felicidad del cristiano que est谩 pr贸ximo a encontrarse con el Padre. El pueblo no pod铆a m谩s de dolor. Para ejemplificar su alegr铆a, escribi贸 su propia acta de defunci贸n con su pu帽o y letra pero dej贸 puntos suspensivos para el d铆a. Una frase suya es leyenda. Cuando demolieron el hospital, 茅l mir贸 a los ojos a sus enfermos y les dijo: "Trago amargo, escupo dulce".

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