La peor crisis desde que volvi贸 la democracia
Las masivas protestas populares contra el Estado de Sitio dispuesto por Fernando de la R煤a terminaron en hechos de cruenta represi贸n que causaron la muerte de 39 personas y varias decenas de heridos en todo el pa铆s. El Presidente, que ya ven铆a muy d茅bil po铆ticamente, debi贸聽renunciar, en medio de una grave situaci贸n聽econ贸mica, social e聽institucional.
El 20 de diciembre de 2001, con la renuncia del entonces presidente Fernando de la R煤a, quien hasta 煤ltimo momento no quer铆a dejar el poder, qued贸 plasmada la peor crisis pol铆tica, econ贸mica y social que vivi贸 la Argentina desde la recuperaci贸n de la democracia, en 1983.
La acumulaci贸n de m谩s de tres a帽os y medio de recesi贸n hab铆a llevado a un aumento del desempleo, a un creciente deterioro de los salarios, a una situaci贸n de falta de recursos en las provincias que deriv贸 en que se emitieran cuasimonedas, y a una consecuente suba de la pobreza.
El estancamiento con rumbo declinante que caracteriz贸 a la gesti贸n De la R煤a desde su inicio fue generando rechazo en todos los sectores de la poblaci贸n, a lo que se sum贸 una presi贸n por parte de fuertes sectores econ贸micos para salir de la convertibilidad, algo que ese gobierno se jurament贸 no hacer.
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El debilitamiento pol铆tico que se evidenci贸 en la fuerte derrota electoral en las legislativas de octubre de ese a帽o inici贸 el proceso que deriv贸 en la debacle de dos meses m谩s tarde. El peronista Ram贸n Puerta qued贸 como presidente provisional del Senado y como inmediato en la l铆nea sucesoria presidencial, dado que el vicepresidente Carlos "Chacho" 脕lvarez hab铆a renunciado un a帽o antes.
En el plano econ贸mico, la estrategia oficial de generar confianza en los mercados fue fracasando una y otra vez. Ni la incorporaci贸n de Domingo Cavallo, el implementador de la convertibilidad, ni sus ideas buscando mantener ese esquema convencieron al sistema financiero internacional. Cuando el llamado megacanje de bonos fue le铆do como algo imposible de cumplir y el FMI dej贸 de asistir a la Argentina, se produjo la corrida de dep贸sitos, que se intent贸 frenar con el corralito, lo cual colm贸 la paciencia de la clase media.
Los cacerolazos en Buenos Aires y otras ciudades del pa铆s se sumaron a las asambleas barriales y a los piquetes en las rutas que ya ven铆an registr谩ndose desde los 煤ltimos meses del gobierno de Carlos Menem.
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La declaraci贸n del estado de sitio por parte de De la R煤a fue el 煤ltimo intento por imponer autoridad de una gesti贸n que ya hab铆a perdido toda legitimidad, al punto que algunos dirigentes y sectores que hab铆an integrado el gobierno durante dos a帽os le retiraron el apoyo al mandatario. Este, luego de ver el desastre en las calles del 20 de diciembre, con los 39 muertos y heridos en todo el pa铆s, debi贸 resignarse y presentar su dimisi贸n.
Pero qued贸 claro que la magnitud del problema era tal, que con la salida de De la R煤a no se solucionaba nada. Eran muy pocos los dirigentes con 谩nimo de tomar la responsabilidad de asumir el gobierno. El senador Puerta s贸lo ocup贸 formalmente el cargo por dos d铆as y entreg贸 el mando al entonces gobernador de San Luis, Adolfo Rodr铆guez Sa谩, quien apenas dur贸 una semana en el poder. En ese lapso, alcanz贸 a anunciar en el Congreso la suspensi贸n del pago de la deuda externa. Pero como tampoco estaba dispuesto a decretar la salida de la convertibilidad, entre otros puntos, muchos gobernadores le retiraron el apoyo y opt贸 por renunciar.
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El diputado Eduardo Cama帽o debi贸 ejercer la presidencia porque Puerta tambi茅n dimiti贸 a la titularidad provisional del Senado, y finalmente el senador Eduardo Duhalde, en acuerdo con Ra煤l Alfons铆n y gran parte de la Asamblea Legislativa, lleg贸 a la Casa Rosada. Se complet贸 as铆 el proceso conocido como "cinco presidentes en una semana", aunque el lapso real haya sido de 12 d铆as.
La salida de la convertibilidad, algo que se consideraba inevitable, tambi茅n gener贸 gran pol茅mica, pero lo m谩s grave de todo lo ocurrido qued贸 reflejado en que la pobreza lleg贸 al 46% al momento en que De la R煤a se fue, y super贸 el 50% en los primeros meses de Duhalde.
El fantasma de 2001 ha sobrevolado en los 煤ltimos a帽os en la Argentina, sobre todo luego de los efectos de la pandemia de coronavirus que acercaron las cifras econ贸micas y sociales a las de aquellos tiempos. Es de esperar que el aprendizaje de lo sufrido entonces sirva para aventar cualquier riesgo en ese sentido.