La viveza y la corrupci贸n, problemas para el PJ

Por Gabriel Calisto.

"No se pongan tristes por la baja concurrencia a votar, porque esa fue la estrategia, pensada con la gobernaci贸n, el fiscal del estado y los diputados. Ah铆 est谩 la viveza porque los peronistas somos vivos, no somos pelotudos".

Con su frase, el diputado provincial de La Rioja, L谩zaro Fonzalida hizo m谩s por el radicalismo que todos sus dirigentes juntos. M谩s all谩 de la decisi贸n que tome la Justicia sobre el pol茅mica referendum que habilit贸 un tercer mandato al gobernador del PJ, Sergio Casas, las declaraciones del legislador vuelven a emparentar al peronismo con la trampa, con el vale todo.

Esa mancha hist贸rica, sumada a la corrupci贸n, son dos motes que preocupan a todos los dirigentes que se dicen peronistas. Desde Felipe Sol谩 a Florencio Randazzo, de Cristina Kirchner a Sergio Massa. Todos piensan una estrategia para que, llegado el momento de entrar a una contienda electoral, una acusaci贸n falsa no empa帽e su estrategia discursiva.

Para algunos, el consuelo pasa por mostrar que el resto tambi茅n hace trampa. Denuncian, por ejemplo, c贸mo el oficialismo nacional utiliza datos sensibles, como la informaci贸n del ANSES, y lo suma a los que pueden aportar gigantes de internet como Facebook o Google, para enviar mensajes especialmente dise帽ados para convencer a cada votante.

De una complejidad y modernidad avasallantes, el accionar de los dirigentes de Cambiemos es le铆do por la sociedad, al menos hasta ahora, como “la nueva forma de hacer pol铆tica”.

La denuncia sobre aportantes falsos a las campa帽as, con el uso de personas indigentes anotadas como donantes, hizo mecha, pero como dir铆a Julio Grondona: “todo pasa”. Y pas贸.

M谩s certero ser铆a “hacer pol铆tica vieja con nuevas herramientas”, pero lo cierto es que no hay una condena social a los m茅todos del oficialismo, y s铆 un hartazgo -sedimentado durante d茅cadas- con las maniobras del peronismo.

La corrupci贸n es otro callej贸n sin salida del cual los dirigentes no logran escapar. La estrategia de denunciar al oficialismo tampoco surti贸 efecto hasta ahora: puede reafirmar al nucleo duro propio, pero dificilmente conquiste a los desencantados del macrismo. La ausencia absoluta de autocr铆tica, la incesante lluvia de causas judiciales contra sus dirigentes y la instalada percepci贸n de que a nadie le importa la transparencia hacen especial mella sobre los dirigentes que hoy son oposici贸n.

En una sociedad que define su interpretaci贸n de una nota period铆stica apenas con leer el t铆tulo, esperar una sentencia favorable para declamar la inocencia es una utop铆a.

De ah铆 que, en una econom铆a que profundiza el ajuste y la recesi贸n, la estrategia de Macri de apelar a la lucha contra la corrupci贸n sea un golpe en el Tal贸n de Aquiles del kirchnerismo y dem谩s vertientes del peronismo. Con un frondoso prontuario, el presidente se muestra al frente de esa materia, largamente anhelada por casi toda la sociedad: ley de extinci贸n de dominio, causa de los cuadernos e incluso, por m谩s que no prospere, proponer una reforma electoral que elimine las listas s谩bana.

En el amanecer del a帽o electoral, Cambiemos tiene su tanque en marcha: saben qui茅n conduce, qui茅n ejecuta y hasta conocen de memoria la estrategia de cada tramo del terreno que recorrer hasta el balotaje. En la oposici贸n, mientras tanto, se preguntan si Cristina o Lavagna. De ah铆 en adelante, todo est谩 por resolverse.聽聽

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