Las burradas del sistema educativo

Opinión por Roberto Tassara. 

Macri y una visión equivocada sobre el conflcto docente.

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rtassara@cronica.com.ar 

Todos nuestros gobiernos han jurado que la educación es prioridad. Sin embargo, de los 70 para acá, la escuela pública ha venido acompañando la caída del nivel de vida de la mayoría, incluidos los docentes. Hace medio siglo, de cada 10 habitantes, uno quedaba debajo de la línea de pobreza; hoy son tres de cada 10 los que se debaten en la miseria, palabra ésta no casualmente erradicada del discurso político, económico y estadístico.

Los modelos de Alsogaray, Martínez de Hoz y Cavallo proletarizaron al docente, lo que impulsó la sindicalización de una profesión que a comienzo de los 60 era de las mejoras pagas. La mística sarmientina fue desplazada por la lucha de clases, y Piaget por Paolo Freire.

La mala yunta de oligarquía empresaria y partido militar destruyó la enseñanza pública gratuita forjada por el proyecto liberal-nacional del prócer sanjuanino. A los herederos del golpe del 55 no les interesó "educar al soberano". El desalojo del peronismo de la enseñanza de todos los niveles abrió el camino a la izquierda.

Onganía la echó a bastonazos de la universidad, pero eso no bastó. El proceso completó la tarea. A partir de  Raúl Alfonsín, el Estado se hizo cargo de reconstruir la enseñanza con valores democráticos. Pero la hiperinflación y después Menem-Cavallo consolidaron la condición proletaria del docente, mientras el desempleo vaciaba las aulas.

Fernando De la Rúa, admirador de Mauricio Macri, soñaba con la educación del siglo XXI, cuando le avisaron que el helicóptero estaba listo. La recuperación iniciada en 2002 por  Eduardo Duhalde y afirmada por  Nestor Kirchner apuntó a la modernización de la enseñanza con inclusión social. Después, ella prometería "más calidad institucional"...

Mientras, la herencia de los 90 expandía la miseria. Los alumnos de la escuela pos 2001 no eran ya como los de aquella escuela sarmientina, cuando el más pobre iba bien criado y bien comido. La escuela, ahora, estaba forzada a asumir funciones familiares. La calidad educativa no depende sólo del educador, sino también del educando.

El gobierno teme una conspiración gremial, pero las aulas vacías son resultado del desempleo y la pauperización paridos por gobiernos que aplicaron modelos como el de Macri. Ella pudo haber cambiado el rumbo, con la soja a 750 dólares y los votos peronistas. Pero optó por la educación "militante", pretendiendo hacer de la escuela una Unidad Básica sin más calificaciones que las del responsable político de "la orga". Lo raro es que aún hay quienes no entienden por qué ganó Macri.

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