Les dej贸 la paz
Opini贸n por Aldo Godino.聽
Los primeros momentos de Francisco en Chile parecieron fr铆os y superficiales. Sin embargo su viaje, como mensajero de la paz, fue creciendo en emotividad y verdades. Quiso estar cerca de las v铆ctimas de las injusticias y no dud贸 en pedir perd贸n. Quer铆a volver a impregnarse con olor a oveja: pueblos originarios, pobres, j贸venes y聽migrantes.
Frente a la cultura de los pueblos originarios, pidi贸 no confundir unidad con uniformidad. Defendi贸 que una cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia, porque aumenta la fractura y la separaci贸n: "La violencia termina volviendo mentirosa la causa m谩s justa".
En su encuentro con los j贸venes, en Santiago, les asegur贸 que su pensamiento era clave para el desarrollo social y necesitaba que "movieran el piso". "Pareciera que madurar es aceptar la injusticia, es creer que nada podemos hacer, que todo fue siempre as铆. Eso es corrupci贸n", les dijo.
Tambi茅n urgi贸 al pueblo a estar atento a todas las situaciones de injusticia y a las nuevas formas de explotaci贸n, a la precarizaci贸n del trabajo que destruye vidas y hogares, a los que se aprovechan de la irregularidad de muchos migrantes, porque no conocen el idioma o no tienen sus papeles en "regla". "Estemos atentos a la falta de techo, tierra y trabajo de tantas familias", advirti贸.
En cada rinc贸n dej贸 una impronta que da cuenta de su car谩cter sencillo y de la sensatez con que percibe el mundo. Resistido y a la vez llamativo para muchos, el papa Francisco tiene algo que enamora y que conmueve. Aquellos que sent铆an que lo importante era tomarse la foto, s贸lo por vanidad, o por recuerdo,o para sacar provecho, se perdieron lo esencial. Ahora viaja a Per煤 a "compartir la esperanza".