Los autoritarios est谩n siempre al acecho
Opini贸n por Javier Carrodani.聽
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@javiercarrodani
Este martes se cumplieron 35 a帽os del triunfo electoral de Ra煤l Alfonsin, en lo que signific贸 el regreso de la democracia a la Argentina, luego de m谩s de siete a帽os de dictadura c铆vico-militar. Corri贸 mucha agua bajo el puente desde ese momento y por estos d铆as no son pocos los que ponen en duda la efectividad del sistema para lograr que el pa铆s tenga prosperidad, paz social, seguridad y justicia.
Para colmo, la reciente victoria de Jair Bolsonaro en Brasil ha despertado cierta simpat铆a en algunos sectores que, por ahora, son muy minoritarios en nuestro territorio. Es que el ex militar brasile帽o bas贸 su campa帽a en atacar flagelos que han afectado seriamente tanto al Brasil como a la Argentina: hechos de corrupci贸n, devaluaciones, crisis econ贸micas y聽situaciones de empobrecimiento de los sectores populares.
El desprestigio de la clase dirigente en general, y pol铆tica en particular -fen贸meno que ac谩 se vivi贸 fuertemente en 2001 con el "que se vayan todos"- le termina facilitanto la llegada al poder a personajes con discursos de -por ejemplo- imposici贸n del "orden" a como d茅 lugar, aplicaci贸n contra la delincuencia de m茅todos (que incluyen torturas en lugares de detenci贸n y hasta eventuales "ejecuciones" en la calle), defensa de lo nacional hasta niveles casi xen贸fobos y poca tolerancia a las minor铆as de todo tipo.
Algo positivo es que ya no hay lugar para golpes de Estado. Ahora los autoritarios participan en el sistema de partidos y, de vez en cuando, ganan. En Argentina hubo casos como el del ex represor Antonio Domingo Bussi, que fue gobernador de Tucum谩n. Otros ex militares y ex polic铆as lograron ser intendentes. Hasta ahora, nadie con ese perfil asoma con chances a la presidencia, pero si los dirigentes democr谩ticos -tanto los que gobiernan como los que les toca ser oposici贸n- no cooperan un poco m谩s y disputan menos, el peligro sigue latente.