Punto final para el silencio

Opini贸n por Alicia Barrios.

"Un secreto pontificio es esa informaci贸n que tienen todos menos el Pont铆fice", es una frase que desde hace a帽os recorre los pasillos del Vaticano. Pero que no se va a poder repetir m谩s.

Si algo qued贸 demostrado en esos siete a帽os de papado de Bergoglio, es que 茅l se entera antes que nadie de todo. Un estilo que lo caracteriz贸 en toda su carrera. En el encuentro de obispos, que se hizo en febrero, hubo un d铆a entero dedicado a la transparencia. En la discusi贸n se habl贸 mucho del secreto pontificio como un impedimento de expresi贸n para las v铆ctimas y las comunidades.

La v铆ctima no ten铆a la oportunidad de conocer la sentencia, porque exist铆a el secreto pontificio. Ahora se facilita dar a conocer los resultados de las resoluciones judiciales. Hoy, las di贸cesis pueden entregar la documentaci贸n que tengan a las autoridades civiles. Al tiempo que se elev贸 la edad de 14 a 18 a帽os para los delitos de pornografia.

En este andar bergogliano ya no es un sacerdote, sino que puede ser un abogado quien cumpla con la funci贸n de llevar adelante los casos cuando son estudiados por los tribunales diocesanos.

Bergoglio oy贸, en el s铆nodo de febrero, el desgarrador grito de las v铆ctimas. Hombre de palabra, lo prometi贸 y cumpli贸. Se termin贸 con la "omert谩", la ley del silencio que imped铆a a los sobrevivientes conocer los detalles de sus procesos. Su Santidad desde el primer d铆a de su pontificado anunci贸 que con los abusos sexuales hab铆a que tener tolerancia cero.

La Iglesia por fin va a entender que el abuso sexual de menores no s贸lo es pecado, es delito. Francisco destaca que no puede imponerse ning煤n v铆nculo de silencio con respecto a los hechos encausados ni al denunciante, ni a la persona que afirma haber sido perjudicada, ni a los testigos. Conclusi贸n: se acab贸 el secreto, y la ley del silencio en la Iglesia ante la pederastia. Nadie duda que esta es una decisi贸n hist贸rica. Se dej贸 muy claro que quienes denuncien el delito, las v铆ctimas y los testigos no estar谩n obligados a mantener silencio.

Era tal el hermetismo que hab铆a y el temor a que trascendiera aquello que no se pod铆a mencionar que era frecuente o铆r: "Si tienes alguna de esas ideas que no tienen que repetirse, para que nadie se entere, ni lo pienses". Punto final.

Esta nota habla de: